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Están en su derecho, debemos escucharlos

Nos llega hasta la Redacción de EL PILÓN el derecho de petición firmado por 66 habitantes del centro histórico de Valledupar, dirigido al alcalde Augusto Daniel Ramírez Uhia. Firman comerciantes, residentes, gestores culturales y líderes gremiales y políticos del centro histórico, y quieren lo siguiente.

“1 Se considere la suspensión de las obras, hasta cuando se tenga total claridad en todas las acciones a ejecutar en el contrato, a efecto de ajustarlas a las normas vigentes, así como los documentos que soportan cada una de dichas acciones a desarrollar. 2. Nos remita copia autenticada del acto administrativo mediante el cual el Ministerio de Cultura, autoriza o aprueba la ejecución del proyecto cuyo objeto es “LA REPOSICION Y AMPLIACION DE REDES DE ACUEDUCTO, ALCANTARILLADO SANITARIO Y PLUVIAL DEL CENTRO HISTÓRICO DE LA CIUDAD DE VALLEDUPAR, DEPARTAMENTO DEL CESAR”. Toda vez que es dicha entidad la competente para autorizar dicho proyecto”.
Y también hace referencia en su tercer punto la solicitud de la “copia del Plan de Manejo Arqueológico (PMA) autorizado, aprobado o con cualquier denominación aprobatoria, por parte del ICANH (Instituto Colombiano de Antropología e Historia)…”.
Los firmantes desean que las obras de cambio de las redes húmedas en el centro fundacional de Valledupar no avancen sin que también, al mismo tiempo, las redes secas (energía y otras) sean soterranizadas.

Ha sido uno de los temas críticos de la discusión sobre las intervenciones al centro histórico y consideramos que deben ser escuchados. Hay amplia base jurídica para la solicitud; la ley establece que esas redes sean enterradas por las razones suficientemente ilustradas y el alcalde Ramírez Uhía ha sido receptivo al respecto. En nuestro más reciente foro sobre el centro histórico, el primer mandatario no dudo en participar y aportar su visión, y los miembros de la comunidad le han reconocido su propósito de transformación del corazón del valle, buscando el desarrollo armónico entre la modernidad y las tradiciones, pero los firmantes deben ser escuchados pues el asunto es de gran magnitud y un paso en falso costará demasiado y la historia pasará factura.

Es urgente atender y comprender la visión de los habitantes del centro histórico de Valledupar, y cuando hablamos de estos moradores por supuesto incluimos a la representación del Gobierno, asentado en la plaza Alfonso López. Es por esto que confiamos en que en su sabiduría el alcalde dimensiona el valor de este debate entre vecinos.

Conoceremos y comunicaremos los alcances de ese derecho de petición, y por el bien de la comunidad esperamos una decisión salomónica en la que nos beneficiemos todos pues nuestro centro histórico, como se ha dicho insistentemente, es nuestra nueva mina de oro, pozo petrolero, rico en el capital histórico y humano necesarios para el nuevo desarrollo.

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