X

Entre ángeles y demonios

Nuevamente el país acude a las urnas este 29 de octubre para elegir a quienes serán sus próximos mandatarios en el orden departamental y municipal; como en cada contienda siempre sale a relucir la lucha de poderes y la estigmatización entre candidatos siendo estos ingredientes obligados en la búsqueda de la receta electoral perfecta por la puja por las gobernaciones, alcaldías y consejos en todo el territorio nacional. 

Se observa con preocupación que en muchos casos las propuestas, ideas y estrategias orientadas a cerrar las profundas brechas y mejorar la calidad de vida de las poblaciones más vulnerables y olvidadas del país son componentes ya casi extintos en el discurso de muchos candidatos dado el alto interés por ostentar dichos cargos de poder además de la alta polarización que hoy está atravesando nuestro país, esto en alguna medida obliga a muchos aspirantes a cargos de elección popular a cambiar el discurso orientado acciones de cambio por un discurso diseñado solo para promover odios y rencores en el electorado.

Comentado todo lo anterior la pregunta obligada sería ¿qué nos hace falta como individuos para darle un cambio estructural y definitivo a la forma de hacer política?

Creería que el cambio en cada candidato debe venir cimentado desde lo estructural;  como individuo cada participante debería dejar a un lado sus “demonios”, entendiéndose esto como todo a aquello que vaya en contra de sus valores, creencias e ideales, circunstancias particulares que sin duda lo alejan de ser un individuo útil y de servicio para la sociedad;  por el contrario acercarse a sus “ángeles” o en otras palabras o a todo aquello que promueva y refuerce su razonamiento y su percepción basado en valores y principios que refuercen su capacidad de accionar y generar cambios positivos y de gran impacto para su entorno y la sociedad.

Por: Javier Mazeneth.

Categories: Columnista
Javier Mazeneth: