Este 12 de octubre se cumplen 531 años de ese histórico acontecimiento que propició el encuentro de dos mundos, dos culturas o dos civilizaciones que data del año 1492, cuando los españoles, a través de Cristóbal Colón, llegaron al continente americano.
Por tradición, en esta fecha se venía hablando del Día de las Razas o de la Hispanidad, pero en opinión de nuestro historiador Simón Martínez Ubarnez, “el 12 de octubre se celebra es el día del encuentro de dos civilizaciones. No se puede hablar de razas, la ciencia ha demostrado que no existen las razas, existen las diferencias étnicas marcadas por la pigmentación, las diferencias dérmicas y lo que se fundamentó para sostener la ideología de la esclavitud durante la época moderna, fue precisamente la idea de las razas”, explica al respecto.
Lo cierto es que esta fecha marcó el curso de la historia mundial. En Colombia, al igual que en otros países de América Latina, esta celebración sirve para echarle una mirada al avance del mundo hacia la diversidad y la inclusión, pero es esencial que revisemos el significado de este día en el contexto colombiano, vallenato y cesarense.
No se puede desconocer que el 12 de octubre de 1492 se constituyó en un momento crucial en la historia de la humanidad, fue el encuentro de dos mundos previamente aislados: el viejo mundo europeo y el nuevo mundo americano. La fusión de culturas que se desencadenó a partir de ese hecho dejó una huella indeleble en la historia de Colombia y de toda América Latina.
La gente y la idiosincrasia de Valledupar y el Cesar, región caracterizada por su diversidad étnica y cultural, es el resultado de ese mestizaje histórico. En su territorio conviven diversas comunidades indígenas, afrodescendientes, europeos y mestizos, cada una aportando su legado cultural a estos territorios.
Es la fecha entonces para reconocer que la identidad vallenata y cesarense es un mosaico de influencias, se podría decir que el Cesar es Colombia en miniatura en razón a que dentro de su delimitación territorial se encuentra toda esa diversidad existente en toda la geografía colombiana.
Sin embargo, en medio de la celebración, también debemos ser conscientes de las profundas heridas que dejaron la conquista y la colonización. Los pueblos indígenas y afrodescendientes fueron sometidos a la explotación y la opresión durante siglos. La lucha por la igualdad y el reconocimiento de sus derechos continúa siendo un desafío en la Colombia contemporánea.
Martínez Ubarnez es enfático en recordarle a las nuevas generaciones que ese encuentro de dos culturas también tuvo consecuencias negativas, por ello afirma que “aquí había un desarrollo científico, aquí había ciencia, escritura, pero los europeos destruyeron todo, destruyeron templos, quemaron libros, mataron a los sabios por considerarlos brujos. Aquí existían estudios muy desarrollados en materia de hidráulicos, ingeniería, astronomía. Por ejemplo, el calendario Maya era el más perfecto que conocía toda Europa; la construcción de las pirámides de la cultura Maya y de la cultura Azteca”.
Al sustraernos de la historia y volver al momento actual, es válida la invitación a seguir avanzando hacia una sociedad en la que todos sus ciudadanos sean tratados con igualdad y respeto, sin importar su origen étnico o racial. Es una ocasión para valorar y preservar la riqueza cultural de las comunidades indígenas y afrodescendientes, para unirnos como nación, reconociendo nuestras diferencias y trabajando juntos hacia un futuro más inclusivo y equitativo.