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En el Día del Periodista

Muchas cosas han cambiado desde aquellos tiempos en los que Gabriel García Márquez hizo del periodismo un espejo en el que se podía reflejar la idiosincrasia de los pueblos, la realidad de las ciudades y una noción del mundo en general.


En esas épocas, solo a través del periodismo, acompañado de las narrativas de canciones en el caso de la región nuestra, se conocía del acontecer local, nacional y mundial. Pero hoy es distinto, aparecieron los adelantos tecnológicos y con ellos toda clase de opciones para obtener información y de todo cuanto le interese saber a la gente.


Surgieron muchas alternativas de comunicación que invadieron la atención de todos, llegaron las redes sociales y las diferentes plataformas virtuales, desafiando el periodismo tradicional. Ese es el reto más grande que afrontan hoy los medios tradicionales de comunicación y sus periodistas.

El mundo moderno obliga a replantear las formas de hacer periodismo, adaptarse a los cambios y nuevas metodologías, pero hay algo que es imperecedero: los principios que soportan el buen ejercicio del “oficio más hermoso del mundo”, como lo sostuvo el Nobel periodista.


Esos principios son innegociables, porque la verdad, seriedad, equilibrio y ponderación, en la presentación de cualquier hecho, serán siempre el patrimonio más valioso del ejercicio periodístico, del que se nutren los medios tradicionales y reconocidos frente a toda nueva forma de comunicación.
Pero esos medios ya también incursionaron a las nuevas tecnologías, y son competitivos.


En esa tarea contribuyen las agremiaciones de periodistas de Valledupar como el Círculo de Periodistas de Valledupar, CPV, y Periodistas Asociados del Cesar, PAC, que deben procurar por la actualización permanente de sus agremiados para que sigan con el mismo nivel de competitividad en estos tiempos modernos.


Sumado a todo esto, merece también especial análisis las condiciones de seguridad y amenazas a que se ve sometido el ejercicio del periodismo en regiones como las nuestras.
Esta profesión u oficio tiene una enorme responsabilidad social, la de informar, orientar, entretener, denunciar, educar y servir. En la consecución de esos objetivos son muchos los intereses que se afectan y que ponen en riesgo la integridad física del periodista.


El periodismo puede ser noble y bueno para un gran sector de la sociedad, pero también resulta un obstáculo para los intereses de unos cuantos, de unos pocos con amplia capacidad de acción y manejo para distorsionar la realidad de las cosas e intimidar a quien se atreva a interferir su camino.


Hoy 9 de febrero es necesario notificar a la humanidad que la responsabilidad social del periodismo está por encima de cualquier otro interés, pero como en otrora dijera un veterano periodista barranquillero Roberto Esper Rebaje: “Reafirmamos la necesidad de ejercer el periodismo con cabeza serena, espíritu tranquilo y con la mayor mesura, tratando de que en el ejercicio de esta noble profesión prevalezca una luz que oriente y no una tea que incendie todo lo que alcance. Que este día se constituya en una grata ocasión para reafirmar los objetivos de una prensa libre”.

Categories: Editorial
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