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Emdupar y la incapacidad gerencial

Según la edición 2016 del informe titulado “Agua y empleo” de las Naciones Unidas, tres de cada cuatro empleos en el mundo dependen en mayor o menor medida del agua. La escasez de agua potable y los problemas de acceso a ella y al saneamiento pueden por lo tanto limitar el crecimiento económico y la creación de empleo en los próximos decenios.

El informe del año pasado titulado “No dejar a Nadie Atrás” proporciona una visión global de los países que experimentan diferentes niveles de estrés hídrico.

Destaca el informe que el uso del agua ha ido aumentando en todo el mundo al ritmo del 1% al año desde la década de los 80 del siglo pasado. Se espera que la demanda mundial de agua siga aumentando a un ritmo parecido hasta 2050, lo que supone un incremento del 20 al 30% por encima del nivel actual.

La agricultura (incluyendo riego, la ganadería y la acuicultura) es, con mucho, el mayor consumidor de agua, representa el 69% de las extracciones anuales de agua a nivel mundial. La industria (incluida la producción de energía) representa el 19% y las familias el 12%.

El informe, además, de los datos estadísticos sobre disponibilidad y demanda de agua, describe otros aspectos importantes, relacionados con la calidad de agua a nivel mundial, inundaciones y sequias, servicios de abastecimiento y saneamiento, aumento demográfico y asentamientos, pobreza, salud y nutrición, factores determinantes de desigualdad, discriminación y vulnerabilidad y las perspectivas regionales.

Los informes en referencia conciben que el agua es un motor de desarrollo, esa característica la comprende la  Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental, Acodal, al recalcar en sus informes que el agua tiene múltiples facetas: coberturas urbanas y rurales en agua potable; tratamiento de aguas servidas; tarifas; participación del sector privado y público en la prestación de este servicio público fundamental; agua y salud; políticas de conservación de fuentes aguas y conflictos con la minería; el agua y el cambio climático. Pero también tiene una óptica sobre la ruralidad colombiana: las políticas de riego y drenaje.

Estos datos y conceptos fueron anticipados por los dirigentes visionarios de la época en Valledupar, para emprender el proyecto de fundar Infospal (1950), Empodupar (1984) y Emdupar (1994). Sin embargo, la otrora empresa orgullo de los vallenatos, camina sobre la cornisa de la privatización, debido a la incapacidad de los gerentes que ha tenido, que actuaron sin vocación administrativa, pero atendiendo los intereses de los alcaldes de turno, esa falta de carácter y la connivencia para disponer de sus recursos sin ningún énfasis estructural coherente con el proceso administrativo, derivaron en la actual debacle financiera de Emdupar.

El agua diáfana que transcurre por el río Guatapurí, nunca ha sido valorada como el privilegio que tienen pocas ciudades en el mundo de ser bañadas y bordeadas por un río como el Guatapurí. Al contrario esa ventaja comparativa ha sido observada como fuente inagotable por los corsarios al mando de Emdupar, porque dudo que hayan advertido el cambio climático, la relación del agua con la gestión y el desarrollo empresarial y, especialmente, con la otrora vocación agropecuaria del territorio.

Tercerización, planes de salvamento o intervención de la Superintendencia de Servicios Públicos, son las alternativas que comparten caminos de recuperación y de privatización.

El cambio de naturaleza de la empresa es un proceso que analizado desde la relación costo beneficio no sería desconsiderado por cualquier inversionista, por la seducción que implican 91.000 usuarios, la gravitante importancia del agua para los sectores productivos y por las facilidades de provisión del recurso. Inverosímil paradoja, el sector público hizo lo posible para hacer inviable a Emdupar, pero la seducción y un plumazo la entregaría al sector privado.

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