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El resurgir de la Universidad Popular del Cesar

No es casualidad que la Universidad Popular del Cesar haya logrado estándares de calidad institucional que hoy reconoce el propio Ministerio de Educación Nacional. 

Gestionar, generar confianza, ponerle un alto a la interinidad y acabar el divorcio con la clase política ha sido la clave de logros en tan solo ocho meses de gestión. 

No es el decir del rector Rober Romero Ramírez, sino el sentir en resultados tangibles y medibles, cuando era inocultable observar perplejos durante casi un lustro la interinidad que sumió a la UPC en su más profunda crisis académico- administrativa, hasta poner en riesgo el semestre de clases. 

Falta de gestión percibió el rector en propiedad desde el mismo momento en que tomó las riendas de la Universidad, y tras dialogar con los diferentes estamentos universitarios para auscultar fortalezas y debilidades, acopió insumos que hoy le permiten tener como aliados a actores gubernamentales, congresistas, diputados, concejales, gremios y a la misma empresa privada. 

La universidad estuvo a punto de colapsar, al vaivén de rectores sin sostenibilidad, en un sinfín de demandas administrativas que no dejaban aterrizar proyectos con una visión holística, como hasta ahora, como lo muestra la apertura del programa de postgrado en energías renovables para acomodar los tiempos del crecimiento económico al equilibrio de la vida en el planeta, verbigracia de la especialización en salud familiar y comunitaria.

Se colige entonces la importancia que reviste una elección de rector dentro del contexto legal y constitucional, lo que permite recuperar el registro calificado del programa de microbiología, acreditar con alta calidad el de licenciatura en literatura y lengua castellana y renovar por 7 años la carrera de contaduría en la sede de Aguachica. 

El gobierno del Cesar con una amplia apuesta de inversión entregará al alma máter el coliseo multifuncional y piscina olímpica que albergó a deportistas en disciplinas como la natación y gimnasia rítmica en desarrollo de los más recientes Juegos Bolivarianos. 

Pero igual se destaca la remodelación de la sede de Hurtado que hoy dispone de mayor capacidad de aforo y avances tecnológicos, junto a la construcción del comedor universitario de la sede de Sabanas y un moderno y amplio bloque con infraestructura social, administrativa y académica en la sede de Aguachica. 

Logrando ser miembro del consejo directivo de las universidades estatales y conjugando el concepto de integración, Rober Romero toma la llegada de la Universidad Nacional de La Paz, las que hay, y de todas las que se quieran asentar aquí, como complemento de pujanza y desarrollo. 

Priorizar la acreditación de programas por calidad para avanzar hacia la acreditación institucional, determinar la ampliación de cobertura para darle oportunidad a más jóvenes de ingresar a la universidad, conforme hacer viable en 2024 la gratuidad total, enfoca dentro de las proyecciones inmediatas y a mediano plazo el Rector Rober Romero Ramírez.

Por Miguel Aroca Yepes

Categories: Columnista
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