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El negoción de los libros en los colegios

Aún en estos tiempos modernos muchos docentes siguen orientando bajo la concepción pedagógica tradicional que defiende la idea de que el profesor es quien tiene el conocimiento absoluto, cosa que hoy no funciona en ningún modelo educativo, tampoco funcionaría en ningún área del saber, mucho menos en la enseñanza de la literatura, pues si el proyecto de mejoramiento de la lectura está más basado en la oportunidad para favorecer a una editorial que vende en forma exclusiva los libros, que en darle la oportunidad al estudiante de que disfrute y a la vez aprenda con lo que lee, el ejercicio es un fracaso.

Me refiero a que en algunos colegios de Valledupar el proceso educativo está más enfocado hacia el comercio de libros, que hacia el estudiante. Es absolutamente asombroso que a un escolar se le exija llevar una novela de una editorial específica a la clase, bajo el absurdo argumento de que otras ediciones impiden la coincidencia en las páginas de la mayoría,quienes ceden a leerla por temor a la presión del maestro para favorecer a la editorial respaldada por el colegio, de tal manera que si este chico o chica tiene la misma novela, pero de otro sello editorial, esa no le sirve y debe comprar la que allí se le trata de imponer, como si no tuviera el mismo contenido. ¡Qué manera tan deshonrosa de estimular la lectura!

Algunos colegios, públicos y privados han perdido su norte en la educación y han caído en el terreno de la mercadería, pues indiscriminadamente obligan a que los padres compren textos escolares a precios descomunales sin sentarse a pensar en el bolsillo de ellos; todo esto porque las editoriales, en su afán de vender, ofrecen comisiones o ganancias a profesores y a los colegios, de acuerdo con la venta de libros que puedan generarle a base de presión sobre los estudiantes y padres que para evitar que sus hijos sean discriminados, acuden a hacer estos gastos que tanto afectan su economía y que en la mayoría de los casos los libros terminan siendo subutilizados por sus hijos.

Este tipo de irregularidades ocurren sin que la Secretaría de educación municipal haga algo por controlar la situación, pues cada día la venta de libros en los colegios o a manos de terceros que de alguna manera están conectados con las instituciones y la editorial es mayor y con más descaro. Esto en lugar de asegurar un incremento en los niveles de lectura de los estudiantes, produce desagrado, pues ellos ven que su permanencia en el colegio, su bienestar y su estabilidad educativa desafortunadamente depende de la compra de un libro cuya decisión de leer no está en manos de los estudiantes, sinoen las de inescrupulosos que comercian con una educación que cada día está peor.

Hoy la educación colombiana ocupa un deshonroso lugar en el ranking mundial. Tenemos uno de los peores niveles de lectura en el mundo, mientras la ministra de educación se descarga de toda culpa, tirándoles la pelota a los rectores y coordinadores de colegios, ellos a los profesores y los profesores a los estudiantes y al fin al cabo la culpa es de la vaca, mientras el negoción de los libros sigue su curso en los colegios de Valledupar sin quien lo detenga.

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