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 El hombre destructor de la sociedad

A propósito de la reciente campaña electoral, entre otras cosas muy beligerante y polarizante, pero que por fortuna culminó a feliz término, con la escogencia por primera vez en Colombia de un presidente de línea socialista, es perentorio que los ciudadanos, todos dentro del contexto nacional, nos preparemos para el advenimiento de nuevos cambios entorno a la gestión político administrativa.

No olvidemos que Gandhi, el gran filósofo de todos los tiempos afirmaba: “Existen factores que destruyen al ser humano, tales como: la política sin principios, el placer sin compromiso, la riqueza sin trabajo, la sabiduría sin carácter, los negocios sin moral, la ciencia sin humanidad y la oración sin caridad”.

Pues bien, haciendo un concienzudo análisis de tipo filosófico y antropológico, podríamos enfatizar sobre los planteamientos de este gran pensador, las siguientes apreciaciones.

El placer sin compromiso, equivale a esa abultada y multiplicada multitud de hombres y mujeres a quienes sólo les interesa el gozo, placentero y efímero; sin tener en cuenta el sufrimiento de su extensa carga de hijos, a los que difícilmente pueden educar para que, a futuro, mejoren su estilo y forma de vida. 

Esto suele suceder en las clases sociales más bajas, las cuales por lo general afrontan serias dificultades ante la escasa oportunidad de explotación laboral.

Cuando la política se direcciona y ejecuta sin principios, la directamente perjudicada es la población, especialmente los estratos socioeconómico más pobres, que son la mayoría y antagónicamente, la más beneficiada los extractos más altos, que por más de 200 años ha conducido los destinos de este sufrido país y que entre otras cosas son los mismos de siempre, en un número de familias muy reducido.

La riqueza sin trabajo, propia de la clase dirigente, que poco labora, pero que al contraste, devenga enormes mesadas, caso patético: los congresistas, diputados y otros funcionarios del resorte oficial. 

Mientras ello, ya es una costumbre arraigada y tradicional en nuestro país, los pobres sólo ganan migajas. Este testimonio de la desigualdad, es un factor perturbador que lacera, carcome y degrada el desarrollo de los pueblos.

En cuanto a la sabiduría sin carácter, es preciso afirmar que de nada sirve al ser humano, la obtención de brillantes pergaminos universitarios, además de especializaciones y maestrías, si no se ofertan de manera acertada para el bienestar del colectivo social. 

En este sentido, es urgente que los jóvenes profesionales coadyuven al máximo con sus coterráneos en aras de tener la posibilidad de sacarlos del ostracismo y el atraso ancestral que agobia a los más pobres.

Otro factor denigrante para el desarrollo social es la ciencia sin humanidad, afirmación que conlleva a la praxis del pensamiento del filósofo Alemán, Federico Niche_ “tras la civilización, viene la barbarie”. Y ciertamente es así, a medida que la ciencia avanza, crece simultáneamente el oprobio social, las guerras, la injusticia, y disímiles formas de avasallamiento a la gran muchedumbre.

Sobre los negocios sin moral, es importante acotar que el desangre y debilitamiento cada vez más notorio en la clase trabajadora, obedece al dominio y explotación exacerbada de los empresarios para con su equipo de talento humano, al cual no propicia políticas públicas de fortalecimiento y apoyo institucional, articulado a mejorar sus condiciones de vida.

Y por último la oración sin caridad, concebida como un auténtico manifiesto de hechos de cara a la realidad, donde se expresan palabras dadivosas, de bendición y apoyo a nuestros semejantes, pero que se quedan gravitando en la órbita del olvido. Esta apreciación es muy similar aquella que dice: A Dios rogando y con el mazo dando.

Al cierre de esta columna, pedirle a Dios, que nos guíe por los senderos de un auténtico cambio de evolución social. Por ello, todos al unísono rogamos por la llegada de nuevos tiempos, tiempos que nos permitan vivir bajo un remanso de paz, tranquilidad y amor y ojalá se pueda lograr en este gobierno que inicia a partir del 7 de agosto del presente año.  jairofrancos@hotmail.com

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Jairo Franco Salas: