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El histórico conflicto entre los campesinos y los yukpa

Son cerca de 8.000 Yukpas que cuentan con la protección de la Corte Constitucional que requirió que se les permita acceder a los territorios que ellos consideran sagrados pero que están colonizados por campesinos.

Dependientes de la siembra y la pesca, la comunidad yukpa ha presenciado la reducción progresiva de su territorio. Con una larga historia llena de conflictos y luchas frente a los que ellos llaman ‘colonos’, su situación actual es crítica y un reto para las autoridades del departamento.

El último desencuentro entre colonos y la comunidad indígena se registró el pasado sábado 15 de diciembre cuando varios integrantes de la etnia ingresaron a una finca en Codazzi y quemaron varias hectáreas, además de matar varias cabezas de ganado y atacar a algunas personas, según denuncias. La versión de la comunidad es que lo hicieron por venganza, después de que dos niños yukpa tomaran agua de dos frascos que contenían herbicidas y habían sido abandonados por los campesinos.

La lucha entre campesinos e indígenas no es nueva. Data de las épocas en que empezaron a llegar colonos a los alrededores de la serranía de Perijá. Antes de su llegada, los yukpa fueron un pueblo sedentario que abarcaba lo que es hoy el departamento del Cesar y la margen derecha del lago de Maracaibo, en Venezuela. Los colonos, muchos desplazados por la violencia, se abrieron paso hasta chocar con las comunidades indígenas, principalmente los yukpa que han sido los más fuertes a la hora de enfrentarse por los territorios.

MUERTOS Y DESMANES, RESULTADO DEL CHOQUE

Sin duda el caso más sonado fue la muerte de un habitante de Codazzi. En un primer informe las autoridades hablaban de que a Edinson Bernal Chocontá le habrían disparado con bala. Sin embargo, en un reporte de Medicina Legal se manifestó que la causa de muerte del comerciante Edinson fue por un impacto de flecha. A los 3 meses capturaron al presunto culpable que pertenecía a la comunidad yukpa y que se había enfrentado con el comerciante que se encontraba en estado de embriaguez.

Los muertos y los enfrentamientos tienen una razón de ser: la tierra. Territorios en los que conviven campesinos son reclamados por los yukpas. “Todas estas tierras fueron cambiando de dueños con la complicidad del Estado o ellos las canjeaban por emisoras o un animal. Así se fueron reduciendo sus tierras hasta la situación actual que ya no tienen para dónde subir y por eso se enfrentan a los campesinos”, explicó Hernán Gutiérrez de la Oficina de Asuntos Étnicos de la Gobernación del Cesar.

El Gobierno Nacional concedió a la comunidad yukpa 25.000 hectáreas en la serranía de Perijá, de las cuales el 75 %, según Hernán Gutiérrez, “están protegidas como Zonas de Reserva Forestal y la protección de los páramos que es donde nace el agua de los municipio”. Esto, sumado al crecimiento demográfico descontrolado que pasó de 5.000 contabilizados en el 2005, a más de 8.000 el año pasado, acondicionó el choque entre los campesinos y las comunidades

Casos como el que se vivió a principio de año, cuando la comunidad se enfrentó a los campesinos una finca de San José de Oriente en la serranía de Perijá. Los yukpa reclamaban la propiedad histórica donde vive un campesino. “Hay muchos campesinos en zona de resguardo indígena y el vacío dejado por la falta de una política de restitución les permite a los indígenas entrar, porque ellos consideran que ese es su territorio”, agregó el antropólogo Simón Martínez, quien advirtió de las consecuencias ya conocidas de estos casos.

Además de que solo el 2 % de los campesinos de la serranía de Perijá cuenta con titulación, la Corte Constitucional por medio de la Sentencia T-713/17 ordenó a la Agencia Nacional de Tierras emprender en forma inmediata acciones necesarias para el saneamiento y delimitación del territorio ancestral yukpa que a la fecha se encuentra pendiente, actuación que deberá culminar en el término máximo de un año contado a partir de la notificación de esta sentencia.

Cuando la comunidad Yukpa emigra a la ciudad, gran parte de ellos pasan a ser habitantes de calle.

José Chona es un campesino de la serranía de Perijá en el municipio de La Paz. Entiende que para los yukpa los campesinos son considerados invasores. “Es que hay un fallo de la Corte Constitucional en favor de ellos, lo que pone al pueblo campesino en total desventaja. Nosotros hemos nacido acá. Hay una vecina que llegó a la vereda Los Encantos hace más de 70 años y para los yukpa ella es invasora”, comentó Chona.
Hay dos visiones del histórico conflicto, explica José Chona: una, los campesinos amigos, que conviven y se relacionan con la comunidad indígena, y otra, los que viven en conflicto.

El sector yukpa que está en territorio colombiano recorre los municipios de La Paz, donde persisten 3 resguardos; el resguardo de Iroka en Codazzi; y en Becerril, el resguardo más grande llamado Sokorpa, la mayoría formados con fincas compradas pero que hoy están sobrepoblados.

“NO ES FÁCIL ENTRAR EN SUS TERRITORIOS”

El lunes pasado las autoridades de Codazzi realizaron un consejo de seguridad para tratar los enfrentamientos del sábado. “La fuerza pública no se compromete a entrar hasta que no tengamos una directriz del Ministerio del Interior”, manifestó el secretario de Gobierno de Codazzi, Alex Monroy. Desde las 9 de la mañana de hoy esperan reunirse con enviados del Ministerio del Interior, Policía, Defensoría del Pueblo, y otras autoridades.

El caso del sábado será el principal pero no el único. Desde hace meses, asegura el secretario de Gobierno, venía citando a las autoridades para hablar de alrededor 4 casos de campesinos que exigen reparación por los daños presentados en sus parcelas o fincas. “Si no se cuenta con la Defensoría del Pueblo no subimos. Todo es con mucha cautela”, complementó el funcionario. “Hay una lucha que responde al desalojo de territorio que ahora se manifiesta en la frecuente presencia y noticia de los sucesos que se están dando. Los colonos también han sido agresivos y habido muertes de indígenas y ellos han respondido de manera agresiva y eso agudiza los conflictos en el territorio”, explicó Simón Martínez.

EL HAMBRE Y LA INDIGENCIA EN LA COMUNIDAD YUKPA

Ante el limitado territorio y la escasez de alimentos, algunos Yukpas han asumido comportamientos nómadas, llegando a los cascos urbanos. A Codazzi, Becerril, Bosconia, La Paz, y Valledupar llegan grupos de yukpas que terminan en la indigencia. Por eso, es más común la imagen de madres con bebés en brazos en los semáforos o sentados en un andén, pidiendo para comprar comida.

La migración de las comunidades a la zona urbana es un reto cultural y social para las autoridades. En Codazzi, por ejemplo, las autoridades han pedido a los yukpas que no anden con sus armas (flechas) para evitar accidentes. Sin embargo, la respuesta fue que “para ellos las flechas son como los celulares para los occidentales”, según el secretario de Gobierno de Codazzi.

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