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¿El Guatapurí canta todavía?

Ricardo Cárdenas un compositor sabanero presentó en el primer concurso de Canción Inédita del Festival de la Leyenda Vallenata en 1969, la canción “Sueño vallenato” y quedó de tercero. Se refería a un sueño que tuvo el compositor con el río Guatapurí, cuyas aguas por efecto del aroma de claveles rojos que una vallenata lanzó a su cauce se convirtieron en aguas perfumadas. Los marineros se sorprendían al navegar entre aguas perfumadas provenientes del Guatapurí. Al final lo sacó del sueño el sonido de un acordeón, una caja y una guacharaca que en cercanías del barrio La Garita de Valledupar interpretaban un rítmico merengue. Pudo comprobar entonces que había sido un sueño y que el Guatapurí cantaba todavía. Se me vino a la memoria la canción a propósito de una situación muy particular de la cual fui testigo.

Por circunstancias de la sequía que afecta al río, la presión de agua que llega a la sede de la UPC, sede Hurtado no es suficiente para llenar el tanque de almacenamiento que surte de agua a los baños y grifos de esa institución. Por esa razón, cada semana y por el término aproximado de media hora, a través de una motobomba se recoge agua del río y se envía al tanque reservorio.

El martes pasado unos operarios de servicios generales iniciaban su labor cuando apareció una camioneta de la policía ambiental y les notificó que iban a decomisar la bomba. Se les explicó que eso era una situación muy coyuntural, provocada por la baja presión de agua en la sede, que de no subsanarse podría ocasionar un serio problema de salud pública en un centro donde confluyen diariamente unas mil personas. Se les dijo que estaba en trámite ante Corpocesar el permiso para realizar tal acción y accedieron a desistir del decomiso, con la condición de que en la próxima oportunidad se tuviera la respectiva autorización.

Muchos transeúntes y bañistas se acercaron y preguntaron a los patrulleros ¿por qué no se actúa con la misma celeridad y rigurosidad con quienes a diario desvían el río en ese mismo sitio hacia las arroceras colocando barreras de piedra y utilizando dragas que modifican el paisaje y ocasionan daños irreparables al ecosistema? La respuesta nos dejó pasmados: ¡Ellos tienen permiso de Corpocesar para hacerlo! Desconcertado me dirigí al puesto de trabajo y para mayor desencanto encuentroel diario EL PILÓN destacando en grandes titularesuna noticia relacionada: el deshielo vertiginoso de la Sierra Nevada, el sistema montañoso donde nace el río.

No pude evadir entonces la pregunta obligada: ¿Hasta cuándo tendremos el privilegio los vallenatos de seguir escuchando la canción del río, aun cuando sea de manera inteligible?

¡Que Dios nos salve del desastre!

raubermar@yahoo.com

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