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El estudio Bogoya

Por Raúl Bermúdez Márquez

Daniel Bogoya, exdirector del ICFES y actual decano de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Tadeo Lozano, presentó un estudio estadístico de los resultados de las pruebas Saber Pro entre los años 2004 a 2012, en el que muestra cómo los estudiantes de las IES sacan mejores resultados a medida que son de un estrato socio económico más alto.

De hecho la Universidad de los Andes, -que en las pruebas del 2012 obtuvo el mayor promedio- tiene una media de 4.8 en cuanto al nivel socioeconómico de los estudiantes que admite.

El mismo indicador para la Universidad del Chocó –última-, es de 1.2. Es decir en los Andes prevalece el estrato 5 y en la del Chocó el estrato 1.

¿En qué se traduce esa diferencia? Veamos. Al estrato 5 pertenecen las personas que entre otros privilegios percibende 40 a 70 salarios mínimos y que destinan buena parte del ingreso a la inversión.

Son propietarios de fincas agrícolas, ganaderas y de recreo de alguna importancia, de terrenos urbanizables, de negocios financieros, almacenes elegantes, accionistas medianos de empresas grandes, rentistas financieros e inmobiliarios, ejecutivos de empresas importantes, altos mandos militares y de la policía, parlamentarios, magistrados de las cortes y altos funcionarios del Estado.

Viven en barrios exclusivos, poseen más de un vehículo familiar, se educan en colegios y universidades de renombre, con frecuencia en el exterior y pertenecen a prestigiosos clubes sociales.

En contraste, en el estrato 1están quienes, entre otras carencias, tienen un ingreso mensual por familia, de 0.5 a 1 salario mínimo. 

Cubren de manera insuficiente sus más importantes necesidades y se debaten entre el desempleo y el subempleo.Son modestos trabajadores autónomos, informales, jornaleros, cuidanderos, minifundistas, vigilantes, empleados de servicio doméstico, obreros de taller, dependientes de almacén, pequeños artesanos, choferes, meseros, micro tenderos, vereda y aldea, policías y soldados profesionales.

Habitan en inquilinatos, en viviendas de extramuros de las ciudades y en modestas casas de pueblos y veredas. Consumen una alimentación insuficiente, educan los hijos en escuelas públicas mal dotadas y la mayoría de ellos carece de atención médica regular.

¿Por tanto, cuál estudiante tiene mejores condiciones para rendir en el estudio, el de los Andes o el de la Tecnológica del Chocó? La respuesta es tan evidente como la adivinanza, ¿Blanco es y gallina lo pone? Resulta superficial y apresurada entonces la actitud de algunos medios de aprovechar la divulgación del estudio,-que no es clasificación de universidades sino establecimiento de relación entre el estrato de procedencia del estudiante ysu rendimiento académico-, para exponer, por ejemplo, a la UPC al escarnio público a través de titulares de gran despliegue como éste: “La UPC por el suelo”. Quiero pensar que detrás de la maximización de debilidades y minimización de  fortalezas de la universidad que ofrece una oportunidad de superación a la población más vulnerablede la regiónanida un propósito constructivo, no destructivo. 

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