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El dilema del desempleo frente a la migración venezolana

Muchas voces se escuchan sobre la competencia laboral que tienen los colombianos con los venezolanos que cada día llegan al país a buscar oportunidades laborales que les ayuden a mejorar su calidad de vida. Frases como: “Los venezolanos les están quitando el trabajo a los desempleados de Colombia” son pan de cada día, o “La inseguridad se ha incrementado por culpa de los venezolanos”.

No hay una fórmula perfecta que afirme o niegue esta situación y la realidad es que el desempleo sigue en aumento, Valledupar es una fotografía ajustada a ese panorama, donde el desempleo y los migrantes venezolanos están en el orden del día.

Por eso nos alegra ver análisis como el hecho por docentes de la Universidad Nacional que dan luces sobre este problema, al afirmar que “la migración venezolana no incrementa inseguridad ni desempleo en Colombia”. La profesora Stéphanie López Villamil, coordinadora del Grupo de investigación Migraciones y Desplazamientos de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, dice que es un “Es un error decir que hay desempleo en Colombia porque llegaron los venezolanos. El desempleo es un factor estructural de nuestro país”.

Hace pocos días se conoció el índice de malestar económico (misery index), que muestra que Cúcuta y Cartagena son las ciudades con mayor y menor sufrimiento económico en el país. Este índice, calculado por el diario El Tiempo, fue creado en los 70 por el economista Arthur Okun y es el resultado de la suma de las tasas de inflación y desempleo, con la cual se busca aproximarse al padecimiento que en el momento económico carga un ciudadano promedio en un lugar determinado.

Valledupar es la quinta ciudad con mayor malestar económico en ese índice. Según la publicación de El Tiempo, “La disparidad es causada en parte por la fuerte inmigración en los últimos meses de los venezolanos hacia la frontera y el interior del país, así como por el desempleo que ha caracterizado la región debido a la dependencia del comercio, las fluctuaciones de la moneda venezolana y las escasas fuentes de generación de empleo en sectores intensivos en mano de obra como industria y construcción”. Algo así pasa en Valledupar y pasaba antes de que llegaran los venezolanos.

Las conclusiones de María Teresa Palacios Sanabria, directora del Grupo de investigación en Derechos Humanos de la Universidad del Rosario, dan cuenta de que “no existen evidencias empíricas que prueben que la economía se ve directamente afectada por la llegada de inmigrantes a los territorios de destino”.

Enfatizan las profesoras expertas en migración internacional, que la presencia de inmigrantes venezolanos en Colombia ha provocado una percepción negativa al perjudicar supuestamente el empleo y la seguridad, lo cual forma parte de un imaginario o un mito, ya que ambos aspectos llevan mucho tiempo siendo problemas en el país. Y van más allá, al señalar que los medios de comunicación han tenido un papel importante en el fomento de la xenofobia y la discriminación a ciudadanos venezolanos, en el uso de generalizaciones irresponsables y asociaciones sin fundamento.

Nos quedamos con las conclusiones de las expertas: Frente a la migración de venezolanos a Colombia se hace urgente que el Estado gestione instrumentos legales y normativos que garanticen el cumplimiento de los derechos a esta población, ya que a la fecha el país no cuenta con una política migratoria y los preceptos normativos se quedan cortos. Por ejemplo, en el Cesar, especialmente Valledupar, su capital, no existe una acción de gobierno de las autoridades frente a los migrantes para acogerlos o ayudarles a ubicarse.

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