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El corazón de una madre y la decisión de un gobernante a favor de los desposeídos

Luis Alberto Monsalvo con su señora madre, Cielo Gnecco.

POR RUTH ARIZA COTES/ ESPECIAL PARA EL PILÓN

El IDRED (institución de rehabilitación para los discapacitados), es una institución que antiguamente se llamó Centro de Rehabilitación Leonor Baute de Araújo, en honor a la distinguida matrona que lo gestó.

En él laboraban profesionales especializados en psicología para atender psicopatías y trastornos de conducta, fisioterapeutas y fonoaudiólogas para atender problemas en el lenguaje ya escrito o hablado, brindando atención en especial a los niños y jóvenes de escasos recursos; durante muchos años prestó invaluables servicios sobre todo a la población vulnerable.

Pasó el tiempo y la institución cesó sus funciones por falta de presupuesto, causándose un gran perjuicio a la población más necesitada y de pobreza absoluta; después siguieron muchos gobernadores y esta población y el personal que laboraba en ella les suplicaban un nuevo presupuesto, pero no fueron escuchados.

EL APOYO DEL GOBERNADOR

Sólo el doctor Luis Alberto Monsalvo, en su segunda administración, como gobernador del Cesar, escuchó sus clamores haciendo aprobar una robusta suma para resucitar el IDRED; esta acción es plausible ya que todos sabemos que esa institución no da votos.

Esta loable decisión la tomó teniendo en cuenta que dentro de un proceso de planeación hay que jerarquizar prioridades y esta es una de ellas y en este caso no prefirió echar cemento ni edificar obras fastuosas.

Otro gran acierto de su actual gobierno en tan corto mandato, es el haber aprobado una ordenanza mediante la cual las matrículas de los universitarios de los estratos 1 y 2, son gratuitas. 

Observo que está siguiendo la misma tónica de su gobierno anterior: Priorizar necesidades.

Gobernación del Cesar.

SU SITUACIÓN JURÍDICA

Ahora que la justicia pone en duda su rectitud por el ofrecimiento que hizo en algunos barrios de protegerlos a cambio del voto, pienso que, según esto, todos los gobernantes de Colombia cuando hacen política prometen el cielo y la tierra y así las cosas, no cabrían en la cárcel tantos presos.

Precisamente, los barrios de invasión en la ciudad han podido prosperar bajo la vista gorda de sus gobernantes, a excepción del Primero de Mayo y del Doce de Octubre que fueron fundados por sus líderes naturales, sin intervención de políticos

Fue tan ingenuo y desprevenido el doctor Monsalvo que de manera inocente no sólo hizo promesas verbales, sino que las firmó en un acto de emoción y de ligereza, tal vez hasta de imprevisión, y de generosidad, pero jamás con carácter de dolo o mala fe o de hacerle mal a nadie. Si hubiese sido un viejo lobo con cuatro espuelas, no hubiera firmado, sino que solamente se hubiera comprometido de boca ya que las palabras se las lleva el viento.

En su actuar puede haber culpa, pero jamás deseos de perjudicar; son errores de fogosidad y de juventud.

Aprendí del doctor Gerardo Molina, exdirector de la Universidad Nacional, en la cátedra de historia del derecho penal, que la culpa lata, cuando causaba demasiados perjuicios, se convertía en dolo por el gran daño causado; pero este no es el caso del doctor Monsalvo, pues al estampar su firma en la promesa que le hizo a los barrios, fue él quien salió perjudicado por su falta de precaución y de malicia y no los habitantes de los barrios invadidos, pues estos siguen viviendo allí y no se dejan sacar hasta cuando el gobierno les proporcione una vivienda digna, ya que la Constitución dice que el estado debe velar por el bienestar de los colombianos; así las cosas, el que salió castigado moral y físicamente fue el doctor Monsalvo.  

LOS DERECHOS DE TODOS

Pero la carta magna, también dice que la propiedad privada debe ser protegida y respetada; por ello el mayor Alberto Pimienta Cotes, tiene todo el derecho a recuperar sus propiedades ya que lo amparan sus escrituras. Cabe aquí una conciliación entre el Estado, el dueño y los invasores. 

Hoy la opinión está dividida y algunos hasta se alegran de su posible caída, esto en lenguaje psicoanalítico se llama Sadismo que es la alegría del mal ajeno, a estos les recordaría que todos cometemos errores o los tenemos en nuestros antepasados y que muchas veces vemos la paja en el ojo ajeno, pero no tratamos de quitar el inmenso tronco que tenemos entre ceja y ceja y que no nos permite reconocer nuestras debilidades.

Los verdaderos amigos están con nosotros en las buenas, pero también en las malas. Estoy elevando oraciones para que Dios disponga lo mejor para nuestro departamento. 

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