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El aniversario de Jorge Oñate y el papel del cantante

El aniversario de la muerte de Jorge Oñate nos deja reflexiones sobre la música vallenata, su preeminencia en el país, el papel del cantante y el Festival Vallenato. Los cesarenses y en especial los residentes de La Paz celebraron con diversos actos y recordaron el significado de un cantante que dio muestras de caracterizarse como un intérprete exclusivo de la música tradicional, el que nacido, dentro del trío vallenato de acordeón, caja y guacharaca tomó independencia, brillo y atención de todos los públicos. Luego siguieron los otros cantantes.

Pero antes, los acordeoneros, cantaban al compás que controlaban el fuelle y encontraron en la especialización y el surgimiento del cantante exclusivo la comodidad de dedicarse solo a la destreza manual. Lo que explica también por qué del estilo tradicional de Luis Enrique Martínez se evolucionó con el acordeón ‘a fajarse’ abordando nuevos estilos de fantástica melodía rayando en aquello que los puristas denominaron el “desordenado firifiri”.

Lo cierto es que los cantantes empezaron entonces a ser los voceros de nuestra música, en particular de los cantos que, con sus bellas letras, conmovían a las multitudes. Y fue el canal para que la industria fonográfica floreciera y los compositores se dieran a conocer.

Al hacer un mapeo de los músicos colombianos, dentro de tantos géneros diversos y ricos, es la figura del cantante la que les da impronta y reconocimiento y los instrumentos musicales no son más que instrumentos de un grupo en que la voz prima. Ese proceso, en el caso del vallenato, llegó a su cumbre cuando un samario, Carlos Vives, interpretó con su voz las canciones de Escalona y les dio su contexto histórico de forma audiovisual en la serie novelada que hoy está nuevamente viéndose en las pantallas por la vía de la plataforma Netflix.

Dentro de los asuntos que se discuten del Festival y su organización uno es que el papel de la voz no se está valorando apropiadamente, a pesar de una vez más se le hará homenaje a un cantante. ¿Acaso se privilegia, se le dan mucho más punto, a aquel acordeonero que, además de componer las canciones que ejecuta, las canta? ¿Se le permite al conjunto presentarse con un cantante, independiente del trío instrumental? Otros festivales de música vallenata, que se hacen en otras regiones del país, sí lo permiten. Qué no decir de la fuerte irrupción de la voz femenina en nuestra música.

Con lo manifestado no queremos quitarle relevancia a que en el próximo Festival asistiremos al concurso de rey de reyes, del acordeón, y no desconocemos que agrupaciones musicales han sido impulsadas, coordinadas y lideradas por importantes acordeoneros como Israel Romero desde el Binomio de Oro, Omar Geles, los Granados, entre otros.

Con todo, el hecho de que en los programas musicales de la Televisión como ‘La voz kids’, ‘La voz senior’ o ‘Yo me llamo’, no haya presencia de la voz vallenata en la final no deja de inquietarnos, por la acogida que han tenido los ritmos urbanos y popular, en detrimento de la música vernácula; un fenómeno que ya le había pasado a la música llanera y a la de bambucos, guabinas y pasillos.

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