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El alcalde y la pintura de la ignorancia

Haber sepultado con los rodillos del desconocimiento artísticocultural y la pintura de la ignorancia –para efectos de esta columna de opinión, entiéndase ignorancia lo que la Real Academia Española de la Lengua denomina ignorancia supina, la cual procede de la negligencia en aprender o inquirir lo que puede y debe saberse– la icónica obra ‘Valledupar tierra de dioses’, de la autoría del profesor Germán Piedrahita, de la parte frontal del Concejo Municipal, fue un gran error de la Alcaldía. A través de dicha operación administrativa el señor alcalde, Augusto Daniel Ramírez Uhía, pasó por encima de nuestra idiosincrasia sin ni siquiera haber expuesto previamente los fundamentos fácticos que motivaron la eliminación del bello mural.

Alcalde, usted debe tener siempre presente que los gobiernos, por ninguna circunstancia, deben ser sordos, ciegos, mudos y arbitrarios. Hoy, al igual que muchos vallenatos, me pregunto: ¿Dónde está el alcalde de la cultura? Aquí poco se ha incentivado ni promocionado el arte y la cultura con rasgos de integralidad. Lo mínimo que usted debería hacer es proteger y preservar las expresiones artísticas y culturales más figurativas del Valle de Upar, esas que nos representan y nos hacen sentir orgullosos de nuestra vallenatía. Sin duda, haber esparcido insensiblemente pintura blanca sobre la obra del profesor Piedrahíta es todo lo contrario al deber ser, es cultural y civilmente ilógico, una vez más falla su gobierno.

Respetuosamente, no quiero llegar a creer por completo lo que se comenta por la calle, que el proceder de la administración haya tenido que ver con sus preferencias religiosas o algo por estilo. De ser así, dicho actuar se constituiría en una actitud déspota, inculta y desconocedora de pilares fundamentales del Estado Social de Derecho, usted, como abogado que es, sabe perfectamente a lo que me refiero.

Usted debe entender que se encuentra sujeto a un contrato de mandato, esto, democráticamente hablando. Sus decisiones, a pesar de ciertas discrecionalidades que le dispensa la Constitución, la Ley y los reglamentos a su investidura, no deben ser dictatoriales ni ilegitimas, contrario sensu, han de encontrarse ajustadas a la razón, el respeto, y en este caso, a la idiosincrasia de sus gobernados, porque eso es “Valledupar tierra de dioses”, símbolo de nuestra tierra y su universo vallenato.

Aceptar errores es de personas verticales, lo invito a que reconozca su errata y si es posible enmiéndela, aun cuando un daño está hecho, surgen alternativas atenuantes. Mientras, todo se resume en: ‘El alcalde y la pintura de la ignorancia’.

@camilopintom

 

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