X

El acordeón, el tesoro de ‘Alejo’

Alejo Durán.

Para la gran mayoría de nuestros juglares del ayer, el acordeón fue siempre un motivo de inspiración para hacer cantos que resaltaban sus bondades y características, en otros casos llegar a considerarlo arma y escudo, compañero fiel, incalculable tesoro y cómplice alegre en las conquistas amorosas, siendo realmente pocos los acordeoneros que en alguna de sus composiciones no le hayan dado un papel protagónico a su tres coronas. 

Pero ninguno de ellos le dio tanto simbolismo y espacio en su vida musical como el negro Alejandro Durán, quien en por lo menos treinta canciones suyas encontramos el acordeón sacando el pecho ya en forma directa o tácitamente con sus notas animadas.

Cualquiera de los diferentes ritmos del vallenato fue utilizado por ‘Alejo’ para enarbolar su acordeón en sentidos cantos, pero sin duda es de todos el más notable la puya ‘Pedazo de acordeón’,  donde  en ninguna forma el término Pedazo lleva algún sentido despectivo, antes por el contrario rebosa del más grande cariño y amor porque es en él donde tiene su alma y para morir tranquilo y feliz solicitó el magno favor que a la hora de cumplir su cita con la parca se lo llevaran al campo santo como el compañero fiel que fue en las buenas y en las malas. Este canto representa su testamento musical y es el de mayor desgarramiento espiritual.

Carátula de la canción ‘Pedazo de acordeón’.

SIEMPRE RESALTÓ A SU ACORDEÓN

Esto podemos evidenciarlo además en otra de sus puyas, la titulada ‘Ese negro si toca’, cuando le advierte a su compadre Víctor Julio Hinojosa que le deja su acordeón con la expresa condición de no entregárselo a nadie porque este es parte de su corazón. 

Para el negro grande del folclor vallenato el acordeón fue también vocero de sentimientos nostálgicos o alegres como observamos en el paseo dedicado a la patillalera Joselina Daza, donde el instrumento es el encargado de hacer los reproches por su tribulación amorosa.

Observemos algunas de las composiciones donde él le da gran protagonismo a su acordeón. 

Acordeonero rutinario por excelencia Alejandro divertía gentilmente a uno de sus grandes amores, con su nota acompasada, según podemos constatar en el son Fidelina, inspirado en una voluptuosa hembra chimichaguera.

Voy a coger mi acordeón

Pa que escuches mi rutina

Y voy a hacer este son ay ay ay

Es pa que tú te diviertas Fidelina

Celoso guardián y protector de su dueño el acordeón de ‘Alejo’ conocía los dichos y artimañas de las mujeres ladinas, alertándolo siempre para que no sufriera de engaño. Es lo que él describe en el Leñazo, otro tema de su autoría, “Si el hombre plata no tiene, ahí no vale corazón”. 

El dicho de las mujeres
Se lo sabe mi acordeón
El dicho de las mujeres
Se lo sabe mi acordeón

Con su nota pesarada se lamentaba el negro de la ventaja que le sacaba el guacharaquero Jaime López al galantear muchachas con su Cachucha bacana.

Oigan lo que dice Alejo

Con su nota pesarada

No hay como el guacharaquero

Con su cachucha bacana

En el paseo ‘Adiós Festival’ alusivo al primer Rey de reyes que perdió con ‘Colacho’, Alejandro pone oídos sordos a sus detractores a quienes riposta asegurándoles que los intentos de enterrarlo lo volverán más famosos.

Oye que no me importa

que hablen

oye yo sigo con mi acordeón

Hombe que no me importa

que hablen

oye yo sigo con mi acordeón

Un acordeón regalo de su amigo ‘Toño’ Andrade (Fundación) le sirvió para componer el son ‘El Regalito’, conocido también como ‘El niño bonito’ al comparar el tres hilera con un recién nacido a quien tenía que querer como a su generoso amigo.

Yo tengo mi acordeoncito, yo tengo mi acordeoncito,

yo tengo mi acordeoncito y tengo que querelo yo

Llegó el niño bonito, llego el niño bonito

Llegó el niño bonito que Toño me regaló

Otras puyas de Alejo como ‘Mi folclor’ y ‘Sabor vallenato’ y los paseos ‘Mi testamento’, ‘El compadre nacho’, ‘Voy a hacer un paseo’, ‘Voy a coger mi acordeón’, además del merengue ‘La fortuna’ tienen el acordeón como figura central, quizás como la manera más franca y sincera del juglar para dignificar el folclor que lo ha consagrado como el negro grande del acordeón.

Ya que desde la época en que inició su aprendizaje, encontró en su instrumento motivos de inspiración. Fue un acordeoncito de dos hileras que compró de segunda mano en cuarenta pesos. Era todavía unos de los corraleros más afamados en la hacienda ‘Las cabezas’ y cuando salía a trabajar no faltaba algún necio que llegara a manosearle el acordeón y esto fue motivo para una de sus primeras composiciones. De esta su hermano Nafer me recuerda algo de la letra

Le digo a mis amiguitos

Pa’ que lo tengan en cuenta

No me le neceen los pitos

Vean que me costó cuarenta

Tanto quiso ‘Alejo’ a su acordeón que con él lo celaban las muchas mujeres que tuvo. 

Esta es la tarea que Alejandro Duran le deja a todos los músicos que tocan acordeón. 

Pa’ saber tocá acordeón

Hay que tener mucho cuidado

Una buena ejecución

Y saber golpear los bajos (Bis)

Ombe para cuando toque un son

Ombe me le salga bien compasado (Bis)

Si no más no es tocar pito

Y formar la algarabía

Para que tanto registro

Disfrute la melodía

Ombe yo me la paso es tocando

Ombe no es pa que me den la fama

Ombe yo no toco con las manos

Ombe si yo toco es con el alma (Bis)

Lastima que no todos los aludidos atendieron este consejo. 

JULIO OÑATE MARTÍNEZ.

POR JULIO OÑATE MARTÍNEZ/ESPECIAL PARA EL PILÓN

Categories: Especial
Julio_C._Onate_M.: