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Diomedes Díaz: anécdotas inéditas a 10 años de su partida

Anécdotas de Diomedes.

POR: JOSÉ ALEJANDRO MARTÍNEZ V. / EL PILÓN

Amigos y periodistas cercanos a Diomedes Díaz comparten relatos inéditos que revelan aspectos desconocidos de la vida del ícono vallenato en el décimo aniversario de su fallecimiento.

Desde inesperadas victorias hasta trampas ingeniosas, estas anécdotas pintan un retrato más completo del legendario Cacique de La Junta.

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UN GRAMMY EN EL LAVADERO

Cuenta el periodista y cronista Juan Rincón Vanegas que, en el año 2010, Diomedes Díaz se ganó el Premio Grammy Latino, Vallenato/Cumbia con la producción musical ‘Listo pa la foto’.

Diomedes no estuvo en la ceremonia llevada a cabo en Las Vegas, Estados Unidos, pero al cabo de los días le hicieron llegar el trofeo hasta su casa en Valledupar.

Ante esa noticia, Rincón concertó una entrevista para dialogar sobre el tema para publicar en el diario EL PILÓN. El artista, muy amable aceptó y se habló del excelente premio.

Como era apenas lógico, al finalizar el diálogo, Rincón trató de tomarle la foto a El Cacique con el trofeo.  Pero este dijo que “en EL PILÓN se tenían muchas fotos de él”.

Días después se supo que el trofeo estaba guardado en un lugar inusual: al lado del lavadero, revelando la sencillez del artista tras las luces del icónico galardón.

El cronista Juan Rincón Vanegas con Diomedes Díaz.

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ALMUERZO CON EL PRESIDENTE

Gustavo Cabas Borrego fue una de las personas más cercanas a Diomedes Díaz desde sus inicios en la música.   Cuenta Cabas que el presidente Belisario Betancur delegó a su secretaria privada para contactar a Diomedes con el objetivo de que este le compusiera una canción a su programa de Gobierno llamado ’Camina’.  Cabas, que trabajaba en aquel entonces en la comisión cuarta del Senado, buscó a El Cacique en Valledupar y lo acompañó a Bogotá. 

En la capital, Diomedes cumplió con su tarea y realizó la canción.  En agradecimiento, el presidente invitó a Diomedes y su comitiva a almorzar. 

En medio de jocosidades y cuentos, al final de la comida, relata Cabas que el presidente Betancur le preguntó: “¿Cómo le pareció el almuerzo Diomedes?”. 

A lo que este respondió: “Presidente, exquisito y muy sabroso todo, pero me hubiera gustado que me hubiera puesto carne molida, plátano asado y un arroz de ‘palito’”. De esta forma, el Cacique reveló su autenticidad ante las formalidades.

Belisario Betancur y Diomedes Díaz.

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LA FUGA EN TRACTOR

Cuenta el mánager y amigo de Diomedes, Joaquín Guillén, que cuando a Diomedes le suspendieron la medida de casa por cárcel, nadie sabía en Valledupar.

Fue un senador amigo de Guillén y Díaz quien, tras conversar con dos agentes del CTI, informó que ese día El Cacique iría nuevamente para la cárcel. 

Según Guillén, este ‘informante’ había sido escolta del senador y este a penas se montó al avión les informó. 

Desesperado, Joaco llamó a Evelio Daza, pero el abogado le aseguró que todo estaba normal. 

La confirmación llegó de parte de un coronel de la Policía quien confirmó que venía un vuelo para Valledupar.  “Si se van a ir váyanse porque van, a buscar un refuerzo en el DAS y se van”, les dijo. 

Por eso el ‘que siempre ha estado ahí’ decidió ir a buscar a Diomedes y se lo llevó en su camioneta a una finca ubicada en la región de Badillo de propiedad del nacido en La Junta.

“Lo cogí en piyama, lo monté en camioneta y me lo llevé para la Virgen del Carmen, en la región de Badillo.  Luego me lo traje para la finca mía, a las doce de la noche.  De Badillo a Alto de la vuelta se vino en un tractor. Tres años hasta que lo entregué”, relata Guillén en una historia digna de película.

Diomedes Díaz y Joaco Guillén.

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LA TRAMPA DE JUANCHO ROIS

Algo que caracterizó a Diomedes en grabación era que les pedía los pases a sus acordeoneros.  A pesar de su creatividad, Juancho Rois no fue la excepción. 

Sin embargo, al conocer el carácter de El Cacique, Juancho Rois lo complacía, aun a sabiendas que “ese no era el pase que llevaba la canción”.  Cuando opinaba contrario a la opinión de Diomedes, esto generaba un conflicto.

Después de grabar al lado de Diomedes, Juancho Rois le decía al grabador que no se saliera de los estudios.  Y montaba la canción, acompañado de Joaquín Guillén, que le hacía ‘el dos’.

 Al día siguiente, Diomedes volvía a escuchar lo grabado, y sin enterarse de la ‘jugadita’, decía: “Yo hoy lo siento hasta más bonito”. Con esta estrategia astuta, Juancho Rois logró que Diomedes elogiara sus propias grabaciones sin darse cuenta de que había caído en una pequeña trampa.

Diomedes Díaz y Juancho Rois.

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EL CHEQUE DE LOS 1.000 MILLONES

Cuando Diomedes grabó el LP ‘Título de amor’, uno de los elepés más vendidos, le dieron 1.000 millones de pesos. Jaime Araújo y Gustavo Cabas Borrego, amigos del artista, fueron los encargados de ir hasta la Sony Music a reclamar esos 1.000 millones.

En el momento de la orden, Diomedes pidió que le hicieran dos cheques, uno de 700 y los siguientes restantes (300) los denominaba “los vueltos”.

“Diomedes me dejó comisionado para que lo reclamara, me entregaron los dos cheques y al día siguiente Diomedes viajó a Barranquilla, y yo con 1.000 millones de pesos en dos cheques en mi bolsillo, desesperado porque quería dársela al dueño”, cuenta Cabas.

Desesperado con esa plata en su bolsillo, Cabas se fue para Valledupar.  Duró 15 días buscando a Diomedes para entregarle el dinero.  “En el momento que me veo con él, me dice: ‘compadre, cuál es el afán suyo que usted me tiene una llamadera, cuál es el afán si esos dos cheques no le están haciendo peso’”.  Esta peculiaridad de cómo Diomedes manejó los cheques revela su desenfado ante la fortuna.

Gustavo Cabas Borrego, uno de los amigos que acompañó siempre a Diomedes.
José Alejandro Martínez Vega: