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¿Día del agua?

Hoy 22 de marzo de 2013, como es usual en este tipo de fechas conmemorativas, se hablará de la importancia del agua para el planeta, para los seres vivos, para la humanidad y para nuestra forma de vivir. Se adelantarán reuniones, foros, caminatas escolares, miles de pancartas y concursos para advertir que debemos cuidar el agua. Las entidades públicas se desbordarán en argumentos para imprimir volantes, regalar camisetas, animar las reuniones con conjuntos musicales y hasta mimos veremos en cada caso.

 En los días siguientes tendremos motivos diferentes al agua que despertarán igual o superior devoción colectiva, reduciendo la importancia del agua a la justa dimensión que le hemos estado dando a todo lo demás.

 Aún no está claro si la celebración es por tener agua o por advertir que la estamos perdiendo, basta visitar cualquier lecho de río del departamento del Cesar en estos días de verano para inferir que algo no estamos haciendo bien.

 El día del agua vuelve a aparecer en la mente de las madres de familia cuando Emdupar suspende el servicio y no se sabe cómo resolverá lo del almuerzo. Es tan complejo el asunto que almacenar agua potable se vuelve peligroso porque podría facilitar el aumento de mosquitos transmisores del dengue.

 Las miles de manifestaciones colectivas del 22 de marzo se desvanecen cada vez que fallan las entidades encargadas de garantizar la oferta de bienes y servicios ambientales. El entusiasmo por las disertaciones académicas se vuelve disgusto cuando averiguamos que no existe un plan para ordenar la cuenca del Guatapurí y que la regulación hídrica no pasa de ser un intento burocrático de llenar cuadros para decir que se “está en eso”.

 El día del agua debería dedicarse a conmemorar la fecha en la que toda la población del Cesar cuente con agua potable las 24 horas a costos razonables, administradas por entidades serias, comprometidas con el crecimiento de empresas que administren y distribuyan el recurso natural que podría ser nuestra carta de presentación ante el mundo.

 El Cesar cuenta con más de 40 ríos que nacen en la Sierra Nevada de Santa Marta y en la Serranía de Perijá, con humedales de todas las extensiones y posibilidades de tener sistemas de almacenamiento y riego para tener los mejores campos cultivables y la mejor de las ganaderías, pero hemos estado tratando cada caño, río, humedal como si fueran ajenos.

 Según Naciones Unidas el 2013 es el año internacional de la cooperación en la esfera del agua, tema crucial para la seguridad, la lucha contra la pobreza, la justicia social y la igualdad de género, la cual se traduce en la buena gestión y la cooperación entre los diferentes grupos de usuarios que promueven el acceso al agua, la lucha contra su escasez y contribuyen a la reducción de la pobreza. Para este organismo internacional, la cooperación permite un uso más eficiente y sostenible de los recursos hídricos y se traduce en beneficios mutuos y mejores condiciones de vida.

 Por eso, hoy la pertinencia del tema nos muestra el camino de la severidad del verano que nos presenta un panorama desolador en los ríos casi secos, como si fuera un anticipo a lo que nos espera, si no cambiamos nuestra manera de relacionarnos con el medio ambiente. Porque si bien es cierto, podremos vivir sin energía eléctrica, sin alcantarillado, sin carros, pero no sin agua. Paradójicamente la población se acostumbró a que sólo cuando se encuentra en serios problemas es cuando tendemos a volver a las raíces: cuidar los nacederos, los ríos, los manantiales, en fin, toda fuente hídrica.

 

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