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Del abigeato y sus efectos

El gremio ganadero del Cesar atraviesa por un momento difícil. En los últimos meses ha aumentado el robo de ganado e impotentes observan cómo se llevan de sus fincas sus animales, que incluso en el afán de los delincuentes las dejan despedazadas. Las imágenes son impactantes y esto ha motivado a que el gremio se una y pida mayor seguridad.

El gobernador del Cesar, Francisco Ovalle Angarita, junto con los comandantes de la Policía y Ejército, y algunos líderes políticos se reunieron con los representantes de los ganaderos para analizar la situación de robo de ganado en el Cesar.

Las bandas de delincuentes comunes roban las reses con el propósito de sacrificarlas y venderlas a la comunidad sin ningún control sanitario. Es un grave problema que a los ganaderos les hurten sus animales, pero también lo es que en los hogares vallenatos y cesarenses en general se consuma esta carne que no es sacrificada de acuerdo con los protocolos de sanidad.

Por eso sorprendieron las fotografías captadas por miembros del Ejército Nacional justo al lado del frigorífico de Coolesar, en plena calle 44, a la vista de todos, del momento en que llegan varios vehículos procedentes de poblaciones vecinas y zona corregimental de Valledupar, con un cargamento de carne lista, según sus transportadores, para vender.

Sorprende la cantidad de carne sacrificada que transportan en los baúles de los vehículos y en los platones de los mismos, expuestos a sol y aire, y lo peor, sin saber cuál es su origen: ¿es carne de animales robados? ¿Es este el resultado del abigeato?

En esa reunión realizada entre autoridades y ganaderos se hicieron compromisos para reforzar la seguridad en la zona rural, pero también se enviaron mensajes para que las autoridades de salud local, en el caso de Valledupar, realicen controles permanentes para evitar que en cualquier esquina de los barrios vendan esta carne que solo por el hecho de no tener ningún control sanitario representa un peligro para la salud de la ciudadanía. Sí a las acciones de seguridad se unen las acciones de control de sanidad (decomiso, cierre de expendios callejeros y multas si es el caso), seguro que se cercará a los delincuentes dedicados al robo de ganado.

Mientras haya consumo, hay oferta. Los puntos donde se concentran los frigoríficos ilegales por llamarlos de alguna manera, cuya bodega y cadena de frío es el baúl de un viejo carro, están plenamente identificados, solo hace falta que las autoridades de salud acudan y decomisen esa carne.

De esta manera contribuyen con la economía ganadera, porque el frigorífico de Coolesar actualmente sacrifica un promedio de 80 reses diarias, cinco más que las que sacrificaba hace 40 años, cuando la ciudad tenía 150 mil habitantes. Hoy la ciudad tiene casi 500 mil habitantes y la demanda de carne es mayor. ¿De dónde viene la otra carne que abastece a la ciudad? Una considerable parte seguramente del abigeato.

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