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Congreso exalta labor del fundador del diario EL PILÓN

Dickson Quiroz recibiendo los reconocimientos en los premios Sirena Vallenata del Círculo de Periodistas de Valledupar.

Dickson Quiroz Torres ha dedicado 45 de sus 67 años de edad al trabajo en los medios de comunicación, sobre todo a la prensa escrita.

En reconocimiento a su labor, recientemente la Asamblea del Cesar y el Congreso de la República destacaron su labor en el campo periodístico, su gestión como fundador de uno de los medios más importantes en el departamento del Cesar, EL PILÓN.

José Mario Rodríguez Barriga, presidente de la Asamblea Departamental, le concedió un pergamino como exaltación a su labor y de igual manera, el congresista Alfredo ‘Ape’ Cuello, fue el encargado de entregarle la medalla ‘Orden de la Democracia Simón Bolívar’, distinción oficial del orden civil concedida por la Cámara de Representantes de Colombia a ciudadanos destacados por su servicio a la patria en cualquier campo.

¿Cómo recibe estos reconocimientos?

Me siento complacido y me siento emocionado. Para mí fue una sorpresa porque la verdad es que aquí nosotros los vallenatos estamos acostumbrados a que no se reconozca el trabajo que uno hace.
Seguramente se reconoce ya a posterioridad, póstumo, pero en vida el vallenato es muy reacio para hacer esos reconocimientos. Además fue sorpresivo, porque me avisaron unas horas antes sin que me confirmaran oficialmente.

¿Qué pensó en el momento de conocer que le entregarías estos reconocimientos en los premios Sirena Vallenata del Círculo de Periodistas de Valledupar?

Al principio pensé que era un santo inocente, una inocentada, por eso no invité a nadie. Pero reconozco que me siento congratulado, me siento complacido, no solamente por los reconocimientos sino también por las felicitaciones posteriores que me advierten que sí aprecian el valor y la prestancia de un trabajo periodístico que se ha hecho en más de 45 años.

¿Cómo ha sido su trayectoria en estos 45 años de periodismo?

Yo hablo de 45 años porque hace eso empecé yo a escribir como columna de opinión. Primero en el periódico Liberal de Popayán, donde yo estudié mi carrera de Derecho, me abrieron las puertas y escribimos.

Luego vine a Valledupar y también publiqué en el Diario Vallenato, publiqué en El Heraldo, posteriormente cuando se funge como presidente en el Club Campestre de Valledupar, ahí fundamos la revista Alborada.

Hicimos seis ediciones de lujo que las conservo, fue el primer esfuerzo empresarial que hice yo en esa época.

Luego, ¿cómo fue el desarrollo de Dickson Quiroz en el campo del periodismo?

En el año 90 empezamos con el esfuerzo de EL PILÓN. Lo montamos en tres módulos: primero fue el módulo de la asesoría de imagen, luego el módulo de las artes gráficas, finalmente el modulo periodístico en el año 1994 y así creamos el periódico EL PILÓN.

Ya fundado, ¿cuál fue su papel en el diario?

Ahí me desempeñé 15 o 18 años como subdirector, subgerente; hice ininterrumpidamente las notas editoriales, participaba en el consejo de redacción, direccionaba el trabajo como director y luego fundé la revista Enfoque Vallenato, donde ya llevamos cinco años.

¿Usted siendo abogado, cómo se inclina por el periodismo?

Yo ejercí el Derecho inicialmente como juez en materia penal, lo que hace el juez en materia penal es lo mismo que hace el periodista cuando está escribiendo. Una noticia, digamos de orden público, lo que hace el juez primero es aprender la noticia, estudiar las pruebas, hacer sus considerandos y después finalmente producir la sentencia.

Es más o menos lo mismo que hace un periodista; tiene conocimiento de una noticia, aprende la noticia, investiga el hecho, hace sus propias consideraciones mentalmente y finalmente termina produciendo un texto o un registro periodístico.

Además, yo pienso que la profesión mía de Derecho es casi en el pregrado periodístico, son trabajos muy parecidos.

¿Cómo recibe este reconocimiento por parte del Congreso?

Me enaltece. Yo estuve en el Congreso durante algunos meses como senador y sé que eso no es fácil y que además son honores que se les dispensan a varias personas. Yo aprecio mucho el valor de reconocer méritos ajenos, ese gesto que no es tan vallenato, yo lo aprecio mucho.

Eso mismo lo decía yo el sábado, ese día de la ceremonia, también tuve el honroso encargo de hacer el discurso de reconocimiento al doctor Rodolfo Campo Soto, honor que le hizo la destacada barra de la Shangháy, grupo que desde que empezó se caracterizó por reconocer la labor de personas ajenas.

¿Se diferenció el pergamino que le dio la Asamblea con la medalla del Congreso?

En el fondo ambos reconocían los mismos méritos, son pergaminos al reconocimiento de una labor que da muchos gustos. Un reconocimiento a la manera de cómo se ha ejercido la profesión, cómo se ha ejercido la ciudadanía, un reconocimiento a la prioridad de la persona, al profesionalismo de la persona.

Ambos son reconocimientos supremamente meritorios y apreciados. Por supuesto, el Congreso por ser el Congreso tiene la mayor connotación, pero en mi caso yo aprecio por igual ambos reconocimientos y para los diputados también mi saludo cordial por el gesto de premiar y visibilizar más mi labor.

¿Qué mensaje le deja usted a las nuevas generaciones que ejercen el periodismo?

El periodista debe querer transcender, porque ese es el antídoto del conformismo; un periodista o un profesional conforme no tiene norte, no va a ninguna parte, debe querer transcender.

Y luego ya apropiado de la trascendencia tiene que procurarla, ¿cómo? leyendo, formándose, no siendo facilista, porque ya ese es el mal del siglo, el facilismo; los jóvenes de hoy creen que todo baja del cielo.

Se debe tener prioridad, esfuerzo, sacrificio y perseverancia. Por eso es que los reconocimientos en cualquier campo llegan desde luego después de varias décadas de ejercicio, cuando la ciudadanía y el imaginario popular llegan a apreciar lo que vale la persona.

¿Para usted que significó su paso por EL PILÓN?

No sólo lo que significó sino lo que significa. EL PILÓN para mí fue un proyecto de vida, lo hicimos con mucha pasión y me entregué al EL PILÓN con mucha pasión, entregándole inclusive mi patrimonio cultural y mi patrimonio familiar.

Yo le entregué la vida, porque entiendo y sigo entendiendo que es una empresa que les aporta mucho a los pueblos del Cesar, como a La Guajira, mejor dicho: al país vallenato.

Estoy firmemente convencido que un pueblo que no tiene un medio de comunicación, que no tiene una libertad de expresión, una libertad de opinión. Pueblo que no sea capaz de expresarse libremente es un pueblo que no puede desarrollarse porque no hay contradicción, no hay fiscalización, no existe veeduría.

Aun a pesar de la existencia de EL PILÓN y de otros medios radiales, televisivos y hoy revistas, aún no hemos logrado consolidar una cultura crítica ni para hacerla ni para recibirla y eso es parte del mal que padece el país. Nos falta carácter para fiscalizar la cosa pública, lo que es de nosotros.

Por: Eduardo Moscote
Eduardo.moscote@elpilon.com.co

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