Colombia se encuentra viviendo un nivel de paranoia extremo, tanto quienes apoyan el No al acuerdo entre gobierno y las Farc- EP, como muchos que han manifestado votar por el Sí, están experimentando ánimos demasiado sensibles.
Hoy todo lo que ocurre en Colombia es atribuido a un pacto celebrado en Cuba que abona el terreno para implementar el modelo venezolano en este territorio. La detención del exministro Andrés Felipe Arias obedece según algunos en una presión de Santos, no sabía que un presidente colombiano tenía tanto poder para presionar a las autoridades de los Estados Unidos de Norteamérica; la nulidad de la elección del Procurador Ordoñez hace parte las peticiones de la guerrilla al gobierno, afirmar eso es desconocer la integridad, pulcritud y calidad intelectual del doctor Rodrigo Uprimny, investigador del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia), una de las mentes más brillantes que tiene de nuestro país, sus escritos demuestran su integridad e independencia y una demanda suya obliga a cualquier tribunal o corte a decidir al respecto con absoluta seriedad y cuidado, no por pactos subrepticios sino por las cualidades profesionales del accionante.
Pero en este mar de comentarios sueltos que circulan desde diversas direcciones insisto que lo mejor que debemos hacer es leer el acuerdo para formar un criterio propio, las 297 páginas de ese texto no pueden convertirse en la montaña que me impida conocer el valle que puede estar del otro lado ó el pantano que nos espera, todo depende de las posiciones de cada persona, lo importante es leerlo.
El punto número tres llamado “Fin del Conflicto” plantea las actividades que se desarrollarán para acompañar a las Farc- EP en su tránsito de grupo armado hacia el régimen constitucionalmente establecido, este punto debe estudiarse en forma conjunta con el anterior, toda vez que allí encontrará temas relacionados con la participación en política del que se encarga el punto número dos. Entre las premisas desarrolladas en este punto del fin del conflicto a muchos les llama la atención la posibilidad de prestarles seguridad a los miembros de la guerrilla que decidan participar en política.
El nuevo movimiento político contará con una presunción de riesgo extraordinario, estableciendo las medidas necesarias para que esta presunción sea de tipo legal, presunción muy conveniente si recordamos los antecedentes lamentables de nuestra historia reciente que dejaron como resultado muertes como las de Carlos Pizarro del M19 y otros líderes en la sangrienta cruzada conocida como el “Baile rojo”; acá se destaca el diseño de una evaluación del nivel de riesgo de quienes pretenden ejercer oposición política; es decir, que quien alegue que merece un esquema de seguridad, al demostrársele que no existen condiciones de riesgo se le puede negar o despojar su sistema de seguridad, con ello se evita que todo el que pretenda participar en política sea incluido en el sistema de seguridad sin necesitarlo.
Sobre las asignaciones económicas o subsidios como quieran llamarlo, se otorgará una suma equivalente al 90% del SMMLV, siempre y cuando la persona no tenga vínculo contractual, todo esto por el término de 24 meses; considero que no debe existir temor por esto, si se demuestra que la persona que recibe la suma anotada en los renglones precedentes cuenta con otros ingresos, no continuará recibiendo la ayuda estatal, cláusula que busca esquivar las trampas de vividores de la solidaridad estatal.