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Colombia, mi patria querida

El despelote de nuestro país por estos días ha llegado a extremos insospechados, nos consumimos entre la intolerancia, la corrupción, la ignorancia, la avaricia y la inhumanidad. Las altas cortes perdieron su rumbo, el presidente de la Corte Suprema, le presta el carro oficial a su hijo, quien es sorprendido cometiendo actos obscenos en la calle, luego él y su esposa tratan de impedir que los policías que detuvieron al joven cumplan con su labor, sin embargo, los culpables son los uniformados que intentan hacer prevalecer la ley, días después el padre agresor es condecorado por el presidente Santos. Ni hablar de la puerta giratoria o del paro judicial que ya completó más de 50 días y por lo visto se va a empatar con la vagancia judicial de enero. Los funcionarios de alto nivel no se quedan atrás, el Presidente contra el Procurador, el Procurador contra el Fiscal, el Fiscal contra la Contralora, la Contralora contra la Auditora y la Auditora ¿contra quién? El proceso de paz cada día más enredado y lento, secuestran a un general y responsabilizan al propio general de su secuestro, le piden la baja y los secuestradores en La Habana, muertos, pero de risa. Por las cárceles, Emilio Tapia de parranda y la población carcelaria en indignas condiciones por hacinamiento. Avianca pone a dormir pasajeros en uno de sus aviones. La Difutbol, no se queda atrás y aloja a la selección femenina en un motel. En la policía la situación no es menos grave; en el Caribe, capturan a un comandante y dos suboficiales antinarcóticos, por vínculos con una organización que intentaba enviar toneladas de coca a Alemania; en el Cauca, intendente, traiciona a sus compañeros y filtra información a la guerrilla para el ataque a Gorgona; para colmo, en Bogotá duermen a un centinela y le roban varias pistolas de una bodega. Dan dolor, casos como el del padre de familia, que toma a su hija de 11 años como mula del narcotráfico o el hijo que mata a su madre de varias puñaladas o el del copiloto de Avianca que en un accidente de tránsito, mata a una familia y, como si nada, huye en un taxi para evadir la prueba de alcoholemia. Somos grandes exportadores de desgracia; en Panamá, cae banda de colombianos que pretendía robar la casa de Mireya Moscoso; en España, capturan falsificadores de visas, todos colombianos. Mientras en el mundo baja el petróleo, en Colombia sube la gasolina. El gobierno prepara una reforma tributaria que beneficia a los ricos y jode, aún más, a los pobres. Pero no todo es malo, tenemos el medio de transporte más inseguro del mundo para las mujeres, Transmilenio, incluso el presidente Santos se atrevió a montarlo para demostrar que no es peligroso, eso sí con varios escoltas. El ingenio y la creatividad, no tienen límite, en eso también somos campeones, el alcalde de Cartagena ordena poner su foto en los colegios y devela placa en honor a ingleses que atacaron la heroica. ¿Qué tal la chica de Barranquilla que está feliz porque se hizo famosa, al rayar con obscenidades el carro de su novio por ponerle los cuernos? o la otra que se siente orgullosa de protagonizar una pelea de la más baja calaña en una chalupa en pleno río Magdalena. Este es un país de Carteles, pasamos de los más tenebrosos de Medellín, Cali y Norte del valle, a los igualmente peligrosos carteles del pañal y el papel higiénico. Que viva Colombia, mi patria querida.

Jacobo_Solano_Cerchiaro: