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Ciénaga de Zapatosa, blanco de los patos yuyos

Este es el panorama para los pescadores de la ciénaga de Zapatosa, quienes luchan con los patos cuervos para poder trabajar. EL PILÓN / Cortesía.

El complejo cenagoso de Zapatosa intenta respirar en el turbio ambiente que vive. La mano indiscriminada del hombre que con pesca ilegal, extracción de material de arrastre, explotación de carbón y la misma naturaleza, tienden a golpear la ciénaga continental más grande de Colombia.

Históricamente la Zapatosa ha sufrido problemas de colmatación que sumados a la alta sedimentación han venido limitando, cada vez más, la capacidad amortiguadora de las aguas de los afluentes que surten a la ciénaga. En las últimas décadas, los problemas son más visibles debido al notable bajón del espejo de agua dulce.

El problema de sedimentación recae en diferentes factores, el excongresista Félix Valera expuso en el Congreso de la República que según un estudio en la ciénaga, la sedimentación en Zapatosa, “no está siendo causada por el polvillo y desechos de carbón, que son trasportados hasta sus puertos y luego desplazados en planchones por el río Magdalena, hasta puertos de Barranquilla, Santa Marta”.

Sobre esta ciénaga se ubican la cabecera municipal de Chimichagua, Tamalameque, Chiriguaná, Curumaní en el Cesar, y El Banco (Magdalena), y los corregimientos de Saloa, Sempegua, Candelaria, La Mata, Sapatí, Santo Domingo, entre otros.

Según un grupo de pescadores que llegó a las instalaciones del diario EL PILÓN, además del carbón ahora ingresan grandes embarcaciones por material de arrastre y la sobrepoblación del pato yuyo o cuervo (Phalacrocorax brasilianus), el cual es un depredador de peces. Este pato forma grandes bandadas en busca de peces y para cazarlos se sumergen completamente en el agua. Aunque los pescadores hablan de cifras elevadas con respecto a la sobrepoblación de la especie, un estudio realizado en la zona del Bajo Magdalena da cuenta de 5.321 aves reportadas, de las que más del 23% era de esta especie y el 13% de la garza blanca.

Los representantes de: Saloa, Henry Guillén; Sapatí, Cipriano Castillejo; El Progreso, Edwin Castillejo, y La Mata, Edelmira Jiménez, aseguran que unas 1.200 personas de estas cuatros poblaciones sufren por los anteriores flagelos.

Según Henry Guillén, hombres armados llegan con grandes embarcaciones del sur de Bolívar a la ciénaga de Zapatosa, luego intimidando a pescadores y pobladores sacan material de construcción del complejo para venderlo.

“Esta situación se está presentando hace más de dos meses, en el espacio de tiempo van con frecuencia unas 15 personas por embarcación, son unas tres o cuatro embarcaciones diarias, el tema ha sido denunciado ante las autoridades del sector pero no han dado resultado, hacemos un llamado para que se ponga atención sobre esto porque ya son amenazas de muerte y la gente ya no quiere ir a pescar por temor”, declaró Guillén.

En todo el sistema cenagoso se concentran entre ocho mil y nueve mil pescadores, de los que cerca de 3.500 que están en Chimichagua. Las comunidades pesqueras se ubican en la cabecera municipal de Chimichagua (Arenal y El Real), así como en Sempegua, Santo Domingo, Candelaria, La Mata, Saloa (Macurutú), Sapatí, El Trébol, Belén, Tamalameque, Zapatosa, Soledad, Último Caso, La Brillantina, Rancho Claro, Tronconal y Ojo de Agua. En los ocho primeros puertos, pertenecientes al municipio de Chimichagua, los pescadores cuentan con cerca de 325 canoas para ejercer su actividad.

Impacto del carbón
En su desembocadura, el río Cesar se convierte en un río sinuoso, con un caudal promedio de 202 metros cúbicos por segundo, en donde se forma el espejo de agua conocido como ciénaga de Zapatosa. El Cesar nace en la Sierra Nevada y transcurre en dirección norte-sur, en un recorrido de 380 kilómetros hasta que desemboca en el río Magdalena.

Para José Cubillos Barraza “la contaminación de carbón llega de las explotaciones de las minas de carbón que caen al río Cesar, que lentamente va acabando con la ciénaga y de esta manera se va a constituir en una crónica de una muerte anunciada”.

Según Cipriano Guillén, líder de los pescadores de Sapatí, en la zona de sector de El Limón, entre Saloa y La Mata, “se ve cuando cae carbón a la ciénaga y mancha el agua afectando a todas las especies de la Zapatosa”.

“Hemos visto una mancha negra sobre la rivera de la ciénaga por el vertimiento del carbón que cae al río Cesar, la brisa lleva polvillo también a este río y por lo tanto llega a la ciénega. Las autoridades no han confirmado este hecho pero nosotros que estamos recorriendo la Zapatosa vemos manchas negras y eso es por el carbón”, aseguró el representante pesquero de Sapatí.

El director de la Corporación Autónoma Regional del Cesar (Corpocesar), Kalet Villalobos aseguró que la afectación del carbón es por defecto, “realmente no podría decir que sí, porque los estudios hechos desde la ciencia en Corpocesar ninguno dice que las aguas de la ciénaga están siendo contaminadas por las operaciones de las empresas mineras”.

Pero Villalobos explica que la Zapatosa está dentro del núcleo de influencia de la operación minera y esta hace parte de la economía de la región del Cesar. De los cinco municipios por donde atraviesa la Zapatosa: Chimichagua, Tamalameque, Chiriguaná, Curumaní en el Cesar, y El Banco (Magdalena), el tercero es el único productor del mineral, por lo que recibe cuantiosas regalías, mientras Tamalameque cuenta con un puerto carbonero, propiedad de la empresa Carbones del Caribe, que le representa un bajo monto en regalías.

Las regalías podrían contribuir de forma directa al mejoramiento ambiental de la ciénaga de Zapatosa, así como a la calidad de vida de su población, pero los pobladores y pesqueros no lo ven así.

Edelmira Jiménez, defensora de los pescadores en La Mata, argumentó que pocas son las inversiones para recuperar la ciénaga, aunque la Gobernación y Corpocesar, hicieron una siembra de alevinos en días anteriores, pero muchos factores están por terminar la reproducción de esos peces.

Colombia es el primer productor de carbón de América Latina y el décimo del planeta. Las mayores reservas del país se encuentran bajo el suelo de La Guajira y Cesar. Aunque hay mucha riqueza, los pueblos con presencia de carbón en sus suelos cada día se sienten más pobres y deteriorados.

Pato yuyo o cuervo
El Phalacrocorax olivaceus, se lo conoce también como yeco o cuervo de mar, mide unos 60 centímetros y es de color negruzco con brillo. Se alimentan de peces de talla menor a las de interés comercial (menor a las tallas de reclutamiento de las pesquerías, y pequeños crustáceos como camarones de vida silvestres o cultivados). En la ciénaga de Zapatosa este pato era consumido por la serpiente boa, que pertenecen a una familia tropical de serpientes no venenosas, pero en los últimos años estas desparecieron del espejo de agua y los patos cuervos consumen sin ningún problema los peces, acabando con la producción.

El secretario de Ambiente del Cesar, Andrés Felipe Meza Araújo indicó que el tema del pato cuervo es de análisis, porque es algo que sí está afectando al sustento de los pescadores, pero no pueden entrar a retirarlo porque sería una falta contra la naturaleza, “estamos analizando una opción más viable, que es un depredador natural para que vigile y baje los niveles de patos cuervos en la ciénaga”.

En la mañana de este sábado, la Secretaría de Ambiente sembró 2.500 alevinos, especie bocachico, en la zona de Saloa, causando que en cinco o seis meses aumente la producción pesquera y así se garantiza la dinámica al ecosistema y se reduce la sobrexplotación de la ciénaga.

Por Carlos Mario Jiménez / EL PILÓN
carlos.jimenez@elpilon.com.co

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