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Buenos amigos parranderos

Los amigos son una llovizna de sombra en los solitarios caminos de sequía, y por eso que cuando uno los nombra, enseguida sentimos su cercanía. Tal vez inspirado en estos versos de la complicidad fraternal y del amor por la música vallenata, Tuto Baute Uhía tuvo la feliz idea de crear en el 2011 la organización ‘Buenos Amigos Parranderos de Valledupar’. El pasado 21 de diciembre presentaron una revista y dos discos compactos con 22 canciones, como una ofrenda a la amistad y la parranda, ese referente simbólico o espacio común de identidad que sirve de pretexto a un grupo de amigos para actuar y para entenderse.

El director de la revista es Juan Carlos Castro Arias, en ella hay 15 artículos de igual número de autores. El prólogo es del columnista Jacobo Solano. Los artículos son referentes a personajes y sucesos de la cultura vallenata; entre ellos hay dos que resaltan algunos aspectos de la obra y la bohemia del pintor Jaime Molina y destacamos el de Consuelo Araujo Noguera: ‘Jaime Molina el genio vallenato’, por primera vez fue publicado en el Magazín Dominical de El espectador, el 29 de octubre de 1978. Todos los artículos son interesantes, pero resulta pertinente mencionar la anécdota que narra Jose Rodolfo Castro, donde Poncho Zuleta hace honor a su mágica imaginación hiperbólica: las vacas de su corral por tomar agua de un estanque piscícola, de sus ubres brotaban peces que saltaban en las espumas rebosantes del balde.

El escritor José Hernández, en el prólogo de ‘La vuelta de Martín Fierro’, en 1879, alude a la notable facultad de los cantores de las pampas: “El gaucho no aprende a cantar. Su único maestro es la espléndida naturaleza que en variados y majestuosos panoramas se extiende ante sus ojos. Canta porque hay en él, cierto impulso moral, algo de métrico, de rítmico…”.

Lo mismo podemos decir de nuestra comarca vallenata, es un pueblo musical, paraíso de trovadores por la biodiversidad de la belleza del paisaje y el arcoíris de pájaros cantores. Además, los amantes del arte de la música, por tradición hemos desarrollado una memoria genética que nos atrae y nos convoca a escuchar los cantos del vallenato tradicional, las crónicas, la poesía narrativa o la poesía romántica.

En la grabación de las 22 canciones participaron tres reyes vallenatos: Wilber Mendoza Zuleta, Álvaro Meza Reales y Almes Granados Melo. Y la novedad los cantantes, son los amigos parranderos: Roberto ‘El Turco’ y Darío Pavajeau, Jaime Olivella, Tuto Baute, Elio Zuleta, Juan Carlos Castro, José Martín Bermúdez, Roberto Hinojosa, Alonso Sarmiento, Julio Oñate, Balmiro Carrillo, Iván y Hernando Gil Molina, Atanasio Cotes y Jaime ‘El Bonny’ Maestre. No se trata de hablar de los aportes que este grupo de amigos le hacen a la música, porque esas no son sus pretensiones. Sencillamente, sus propósitos son celebrar y celebrase en cofradía.

A pesar de que muchos de sus miembros difieren en la edad cronológica, todos por raigambre y sensibilidad, pertenecen a la generación del vallenato tradicional. Por eso lo aman, lo defiende y lo viven. En una ocasión el escritor Jorge Luis Borges, para referirse al amor que profesaba a su amada, dijo: “una mujer me duele en todo el cuerpo”. Interpretando a este escritor, me atrevo a afirmar que a todos estos amigos y a nosotros: la música vallenata nos duele en todo el cuerpo, porque la amamos y la defendemos.
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Colofón: Feliz Año Nuevo, y con el favor de Dios nos vemos en la segunda quincena de enero.

Categories: Columnista
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