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Así se patea el penal perfecto, según documental

COLOMBIA todavía recuerda la tanda de penales frente a Inglaterra en Rusia 2018. /FOTO: CORTESÍA.

En el fútbol, una tanda de penales es sinónimo de drama.  Solo basta preguntarle a España o a Japón, recientemente eliminadas de Qatar por medio de esta vía.

A lo largo de la historia, hay tandas célebres, una de la más recordadas la de Estados Unidos 1994, cuando la superestrella del momento, Roberto Baggio, falló y entregó el título a Brasil. 

A pesar que el fútbol es definido por muchos como la dinámica de lo impensado, parece que la ciencia ya encontró respuesta a la pregunta que miles de técnicos y jugadores en el mundo se vienen haciendo a través de los años: ¿existe el penalti perfecto?

El periodista y escritor inglés Ben Lyttleton, que dirige la serie documental ‘The Long Walk’, que transmite la página oficial de la FIFA, define lo que supone tirar un penal como “la más pura expresión de la esencia del fútbol”.

El documental incluye numerosas historias de héroes de los penales, que contrastan con las de futbolistas que no tuvieron tanta suerte y acabaron convertidos en villanos.

Con el objeto de determinar la fórmula para lanzar la mejor pena máxima posible, el documental conversó con decenas de jugadores de máximo nivel retirados y activos, así como con expertos y estudiosos de diversos entornos.

Entre los estudiosos consultados destacan Metin Tolan, profesor de física de la Universidad de Gotinga (Alemania), y Clive Woodward, conocido entrenador de rugby que dirigió a la selección inglesa siete años y dejó el cargo para probar suerte en el mundo del fútbol. Tolan se centró en los aspectos teóricos, mientras que Woodard optó por hacer una recomendación práctica.

Tolan se declaró dispuesto a estudiar la manera en que las leyes de la naturaleza pueden servir de ayuda a los futbolistas a la hora de ejecutar una pena máxima. En primer lugar, el físico alemán sugiere simplemente que los jugadores se cambien las botas antes de patear, puesto que un mayor peso del calzado se traducirá en un incremento de la velocidad del balón golpeado. “No entiendo cómo es que no hay jugadores que hagan eso”, asegura.

Así, una vez equipados con un calzado más apropiado, los jugadores podrían apuntar a las zonas de la portería que, según los cálculos de Tolan, garantizan que la acción va a terminar en gol: “Se puede hablar de partes de la portería a las que el guardameta no llega”.

El “mapa” de la portería se elabora teniendo en cuenta las dimensiones del larguero (7,32 metros de largo y 2,44 de alto) y un guardameta de 2,00 metros de estatura. Se considera además que la velocidad de la pelota cuando se ejecuta un penal alcanza como promedio los 100 km/h, por lo que el esférico llega a la portería en 0,4 segundos. 

“Si respeta las reglas y mantiene los pies sobre la línea hasta el momento del golpeo, el arquero nunca llegará a ciertas zonas de la portería aunque se lance en la dirección adecuada, y esas zonas no son otras que los ángulos superiores e inferiores de la meta”, asegura el físico.

De la teoría el documental pasa a la práctica con la recomendación que hacen Woodard y su preparador de pateadores David Alred, quien siguió al primero en su inusitado salto de los campos de rugby a las filas del Southampton FC. 

Cuando analizó los principios que rigen los lanzamientos de penal, Alred concluyó que tanto los jugadores como la pelota pueden describir unas trayectorias determinadas. En concreto, se trataría de trazar una especie de letra jota acostada. 

“El jugador avanza hacia la pelota en línea recta y chuta, de manera que el balón también se mueve en línea recta, pero se eleva a mitad de camino [y describe una trayectoria en forma de jota]”, explica Woodard. “Antes de llegar a esa conclusión, Alred se percató en los entrenamientos de que muchos futbolistas describían una trayectoria en forma de ce, puesto que al aproximarse a la pelota trazaban una curva que se manifestaba también en el golpeo, lo cual no resultó óptimo”, añade.

NO ES UNA LOTERÍA

Los especialistas refieren que de nada sirve conocer toda la teoría si a la hora de patear no se tiene la cabeza en su sitio y enfatiza en que allí radica tal vez “la cuestión más importante en materia de ejecución de penas máximas”. 

“Se podría decir que el mundo del fútbol está dividido en dos grupos: el de aquellos que consideran que los penales constituyen un fenómeno aleatorio para el que no cabe preparación posible y el de quienes opinan que un trance tan cargado de dramatismo se puede abordar de modo metódico y sistematizado”, dice el documental de FIFA.com.

En el programa interviene Lothar Matthaeus, líder de la selección alemana que se proclamó campeona del mundo en Italia 1990, quien reveló que su selección entrenaba las penas máximas diariamente. 

En las semifinales de aquel certamen, el combinado germano eliminó a Inglaterra en los lanzamientos desde los 11 metros precisamente. Alemania no perdió ninguna de las seis tandas que le tocó disputar desde la Copa Mundial de la FIFA 1982 hasta la Eurocopa 2016.

“Puedes entrenar los penales, pero hablamos de algo para lo que no cabe preparación posible. El ambiente, la presión y el cansancio que se siente tras 120 minutos de partido son cosas que no se pueden entrenar”, aseguró Matthaeus.

The Long Walk presenta también varios ejemplos de selecciones que entendieron la preparación de una manera diferente. En la Copa Mundial de 2002, la selección surcoreana realizó innovadoras sesiones de entrenamiento a las órdenes de Guus Hiddink, que buscaba que los futbolistas saliesen de su zona de confort.

El holandés compartió incluso la opinión de que resultó difícil simular la presión de un estadio lleno. En cualquier caso, Hiddink intentó que la mecánica de golpeo de sus jugadores resultara lo menos estática posible, por lo que sus futbolistas trabajaron con dinámicas encaminadas a romper la rutina. República de Corea logró eliminar a España en cuartos de final en la tanda de penales de ese año.

Hiddink y Matthaeus coinciden en que todo pasa por mantener la calma en el momento de afrontar el lanzamiento de un penal. “Sabes que el mundo entero te está mirando y tienes que conseguir ignorar esa circunstancia. Debes centrarte en lo que importa y convencerte de ello. Mientras caminas hacia el área puedes pensar hasta en las noticias del día siguiente si quieres, pero cuando llega el momento necesitas estar concentrado”, explicó Hiddink. 

“Los jugadores tranquilos que consiguen aislarse del ambiente son los que mejores parados salen”, resume Hiddink.

EL MÉTODO SOUTHGATE

El caso más emblemático y reciente de un enfoque racional de los penales es el de la Inglaterra dirigida por Gareth Southgate. Cuando se hizo cargo del combinado inglés, el entrenador y exdefensa tuvo que gestionar una situación diametralmente opuesta a la de Alemania, ya que Inglaterra había perdido sus últimas cinco tandas de penales.

El propio Southgate había vivido ese infortunio en sus propias carnes cuando falló una pena máxima en semifinales de la Eurocopa 1996, donde la escuadra inglesa cayó frente a Alemania a pesar de jugar en casa. 

En un intento de explicar esa infausta racha, las varias fuentes consultadas coinciden en que se podría decir que, históricamente, Inglaterra trató los penales como algo banal.

Entre todos los procedimientos que Southgate puso en marcha, la preparación de las tandas de penales se convirtió en una de las prioridades del técnico, que abortó la cuestión con una meticulosidad que impresionó al grupo.

“Hablábamos de cómo tirar un penal y hacíamos tandas al final de cada entrenamiento. No se produjo solo de chutar, sino que también nos juntábamos en el centro del campo, etc. Fue así como entendimos que a la hora de ejecutar la pena máxima había que relajarse, respirar y esperar el tiempo que resultase necesario. Una vez que estás concentrado, ahí es cuando lanzas”, revela el jugador inglés Ashley Young.

“Las estadísticas que presenta el documental otorgan la razón a los métodos de Southgate: por ejemplo, cuando caminan lentamente hacia la pelota tras el silbatazo del árbitro, los futbolistas transforman la pena máxima en el 80% de las ocasiones, mientras que los aceleran que el paso solo alcanza un 60% de efectividad”, señala The Long Walk.

Además, al dictar el desarrollo del proceso correspondiente a la tanda y seleccionar con rigor a los jugadores que van a chutar, el entrenador no solo asume la responsabilidad, sino que quita presión a los lanzadores y les transmite confianza.

En los octavos de final de Rusia 2018, cuando Jordan Henderson falló un penal en la tanda contra Colombia, Inglaterra mantuvo la serenidad y puso fin a su fatídica racha. La selección inglesa logró las semifinales de aquel certamen y precedió así su mejor resultado desde 1990.

POR REDACCIÓN DEPORTES / EL PILÓN 

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Redacción El Pilón: