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Aquí estoy, vivito y coleando

Por: José Manuel Aponte Martínez

Sí, aquí estoy vivito y coleando y con la venia de papá Chú, la anuencia de Juanca, Óscar y demás directivos de EL PILÓN, al igual que Ismael Fernández en el Diario del Norte, ahí va esta que había suspendido por flojera y mala salud; la primera permanece y la segunda desapareció.

Otra cosa que influyó para retomar el oficio fue la cantaleta de los pocos lectores que tengo, los que se atreven a leer las pendejadas que narro y que me llaman al mediodía cuando me estoy quedando dormido o en cualquier parte, ya sea en El Boliche o en la Academia de Billar El Mundial, en el parquecito de El Obrero, en La Nevada o Novalito o a cualquier pueblo o ciudad, para decirme unos en buen tono y otros en regaño, qué que me pasa que no he vuelto a escribir las pendejadas esas que a ellos les gustan. 

Entre ellas, una que recibí a las 4 de la mañana, de esas que asustan y uno enseguida piensa: hay Dios mío, quién será el muerto. Pero esta vez con voz de trueno oí: “Oye gran cagá, estás jodido y me tienes jodido, pues mi programa favorito en este aburridero los viernes es leerte y reírme de tus ocurrencias, aquí al lado tengo a mi papá que dice lo mismo, ¡qué verga es esa! Esa es una falta de consideración con tus lectores!. ¿Quién me habla como si fuera Chema Aponte, pero no es él, porque mi papá no era capaz de tanta vulgaridad, contesté?. Quién va a ser, ya se te olvidó mi voz, desde el Cielo te llama Ponchito Cotes y punto.

Todos los días un querido primo y socio en el apacible y diestro juego del dominó, Leo Maya, me reclama lo mismo, Juancho Calderón Brugés, dice que el que pierde es EL PILÓN, pues no lo compran, El Piña también me insulta, mi primo Darío Dangond me llama desde Santa Marta para preguntarme el porqué de mi silencio, al igual que mis otros primos Hernán Vidal y Jaime Rodríguez desde Barranquilla me arman el paraco, mi adorada prima Teresa Vidal desde Medellín, me ruega que regrese y Hugues Rodríguez otro primo más de los 350 desde Bogotá me comenta que el tinto del viernes sin mi presencia es desabrido, Iván Villazón y otros primos desde cualquier parte me lo reclaman e Ilse Vélez, que no es prima pero la tengo como una familiar muy querida desde Urrao, la tierra de Rigo, cuya biografía vemos todos los días, donde se encuentra con su hijo y mi sobrino Juan Felipe Morón, sembrando aguacates, me lo reclaman. Desde Riohacha Don Hermes Sánchez Romero a quien nadie conoce por ese nombre, sino por el “Viejo Sánchez”, me amenaza con no enviarme más arroz de camarón y pescao si no vuelvo a escribir.

Desde Houston, Eduardo, Gloria e Inés y desde Miami, Silvestre Dangond, hacen lo mismo y esto sin meter a mis hijos: José Manuel  “Panela”, María Mercedes “Meche” y Carlos José “Che” con Maryuris, Juan Pablo y Julieth, sus esposas y esposo, me piden que continúe, al igual que mis hermanos Augusto, Doris, Dina y Rafael, también con sus cónyuges me lo imploran y hasta mi cuñada María Luisa “La Tía Icha”, pero la que no me dice nada es Mercy, mi media costilla, porque eso sirve es para meterse en líos, dice ella.

Figúrense, se me olvidaban los guacocheros, pero se acabó el espacio y son muchos y lo importante que tenía que decir no lo dije, pero no puedo omitir una: estoy feliz, el Niño Dios me trajo un aguinaldazo: dos muñecas de nietas, Helena Aponte Slemman y Julietta Aponte Vila, soy abuelo nuevamente y eso me alegra y alarga la vida.

Feliz año del 2024 a los que tienen la osadía de leer mis necedades. 

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