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Añoranzas del ‘poeta de Villanueva’

La pesadumbre por la muerte de un ser amado es una nostalgia que lleva uno adentro, que dan sentimientos en cualquier momento, como le pasa al compositor Rosendo Romero Ospino, más conocido como el “Poeta de Villanueva”. 

Con él comparto un grupo de WhatsApp, denominado “Columnistas El Pilón”.  Allí interactuamos sobre diversos temas.

En una de esas tertulias virtuales, el cirujano José Romero Churio, hizo alusión al fallecimiento de Ana Antonia ‘La Vieja Nuñe’ Ospino Campo, madre de Rosendo, Norberto y de Israel Romero, fundador del Binomio de Oro. 

Dijo: “Pariente, su madre fue una afortunada. La muerte de cada uno es un misterio indescifrable, nadie sabe a qué edad, la forma (enfermedad en cama o súbitamente por enfermedad o trauma) ni el lugar en el cual va a morir”.

Gozó del cariño y la fama de sus hijos y nietos, esto es un gran privilegio que pocos llegan o alcanzan a disfrutar. Su madre descansa plácidamente en el reino celestial”, concluyó.

Las palabras del médico desencadenaron la respuesta de Rosendo: “Yo crecí por la sierra de Villanueva (La Guajira) al lado de una mamá que después de la cena nos daba tomas de manzanilla, matricaria, chicoria y paico para los parásitos”.  

Por eso les digo a mis hijos y a mi esposa, que gracias a eso mi estómago es un ‘karateca’. Antes de irnos a la troja y meternos debajo de los arropijos, nos hacía Avena Quaker, cada quien tenía su pote de aluminio”.  

Se levantaba desafiando al sol con su brillo maternal a preparar el joro (alimento) para mi hermana Lubis la menor y arepa limpia de maíz amarillo con carne molida para todo el personal. Recuerdo que un día mi papá (Escolástico) silenció su acordeón para siempre y se hizo cruz de campo santo”.  

Quedamos desorientados, mi mamá se puso tan flaca, creí que esa era la vejez; tuvimos que trabajar recolectando algodón, vendiendo empanada y desgranando maíz, para comprar los zapatos Grullas y los cuadernos de Bedud”. 

Mientras tanto, mi hermano Norberto se batía con su acordeón, pero ya se había comprometido con Sara. Yo me dediqué a sacar y sembrar yuca en el terreno que nos dejó ‘el viejo’, mi mamá fiaba y fiaba; pero, el más chiquito de todos, el negrito, el chambón para el fútbol, con su acordeón al pecho empezó a traer plata para la casa, la gente lo apodó “el pollo Irra” el resto de los hermanos lo rodeamos, lo consentimos y todavía sigue siendo el rey de la casa, motivo de unión entre hermanos, el tiempo voló y llegó el glorioso Binomio de Oro, Rafael e Israel. El éxito nos abrazó, mi mamá era feliz viéndonos juntos”.

 “Un día, el ‘pollo Irra’ se llevó para Barranquilla a la recolectora de café malanga y arracacha. Allá convirtió el patio en un cultivo de malanga y guineo largo, mi mamá se adaptó rápido a la ciudad, yo la veía tomar el Expreso Porvenir para ir al mercado y en la casa la veía atendiendo a Richie Ray y Bobby Cruz, Oscar de León, Andy Montañez, entre otros, quienes eran invitados especiales de mi hermano Israel”.

La recuerdo leyendo El Heraldo, tengo esa imagen viva, mi mamá se iba sola para Maracaibo, Caracas, Ocaña, Bogotá, ahora entiendo por qué los serranos somos viajeros. Cuando estuve en el palacio presidencial eché de menos que no hubiese estado allí conmigo. Duque siempre estará en mi corazón digan lo que digan de él, sea culpable o inocente, la ingratitud no es mi estilo, recuerdo que me dijo “maestro por aquí también se le quiere“. 

Si pariente, mi madre fue una afortunada, Gracias por decirlo me reconforta, el poeta de la familia soy yo, creo que a mí me dio más duro precisamente por esa condición de ser sensible a lo bueno”.

Pero, también soy cristiano y he ahí mi fuerza adicional, que el Cristo vivo la tenga en su Santa Gloria. Amen”, concluyó.

Hasta la próxima semana. tiochiro@hotmail.com @tiochiro. 

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