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Alianza por Valledupar


Luis Elquis Díaz Bohórquez

@LuchoDiaz12

Practicar deporte es un magnífico instrumento para el desarrollo integral del ser humano. Además, concibe un potencial educativo, construye valores morales y está vinculado con los ámbitos de la salud, el desarrollo urbano, la economía y la pantalla internacional. Estos elementos comprenden la apuesta para el diseño de una política deportiva en una ciudad, la cual debe incluir una vertiente integradora social, en aras de fomentar la participación de la ciudadanía a través de programas y espacios adecuados como escuelas, clubes y otros organismos.

La oficialización de Valledupar como sede del equipo de fútbol profesional Alianza FC, constituye la apertura de oportunidades y la apuesta de muchos retos. El fútbol es un negocio muy lucrativo que conjuga la visión empresarial de los propietarios de los equipos con las pasiones del hincha que es determinante para el rédito del espectáculo. Construir afición en Valledupar es una tarea primigenia de los dueños del equipo con base en la implementación estructural del mercadeo deportivo. 

Lograr la adhesión sentimental a una marca va ligado al arraigo y a la pasión del hincha. Este es el motivo por el que hablar de fútbol es hacerlo de un deporte con proyección social, que muchas veces, transciende lo comercial y eleva sus objetivos en escenarios políticos debido a su expresión popular. 

El deporte ayuda a construir comunidades a través de la inclusión social y un sentido de conexión. El futbol lo logra ampliamente, por tal motivo, es pertinente resaltar la sinergia conseguida por el representante a la Cámara, Ape Cuello; el presidente del club, Carlos Orlando Ferreira; el alcalde, Ernesto Orozco y la gobernadora, Elvia Milena Sanjuán. 

Alianza FC significa un evento deportivo relevante para la economía local más allá del día en que se lleve a cabo. En cada fecha cuando el equipo oficie de local debemos visionar un festival de oportunidades. La venta de entradas, la afición visitante y las inversiones a largo plazo, son elementos que deben contribuir al crecimiento económico, la inversión empresarial y la generación de empleo en Valledupar.

El marketing es inherente al fútbol, este espectáculo convive con la voluntad de “coaccionar voluntades”. El fútbol profesional en Valledupar es una llave para entrar al mundo, porque el fútbol pertenece al mundo globalizado en donde se comercializan productos, bienes y/o servicios y se genera un intercambio de opiniones y negocios en los diferentes nichos de mercado, los clubes de    fútbol; actualmente, son organizaciones bien conformadas y manejadas como empresas multinacionales que ofertan, compran y venden un espectáculo dentro y fuera de la cancha. Aquí yace un reto gubernamental, me refiero al alcalde y a la gobernadora, tienen un cómplice el “top of mind” del consumidor del fútbol para convocar el interés de la inversión mostrando la vocación empresarial del territorio cada vez que la lente mediática del fútbol pose su mirada en el césped del estadio Armando Maestre Pavajeau. 

La práctica de un deporte tiene una dimensión social y territorial, entendida como una política pública para contrarrestar la segregación urbana. El deporte no es la panacea para los problemas que tenemos en la ciudad, pero es esencial promover la solidaridad para favorecer a los sectores de la población que tienen alguna dificultad para acceder a instalaciones deportivas, a escuelas o al mercado laboral. El fútbol profesional en Valledupar, es una ventana de oportunidades, incluso para recuperar las bicicletas públicas y establecer el programa de la ciclovía dominical, organizando un ecosistema público-privado que favorezca la comercialización de artículos deportivos de ciclismo y la prestación de Emdupar con puntos de hidratación gratuitos. 

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