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La memoria de Villanueva

Para no olvidar a las víctimas de los distintos hechos ocurridos en el marco del conflicto armado, los habitantes del municipio de Villanueva trabajan desde hace varios meses en la reconstrucción de la memoria histórica de su pueblo.

Su ubicación geográfica, al pie de la Serranía del Perijá, hizo de Villanueva un municipio apetecido por la guerrilla para reclutar jóvenes y luego un fortín de los paramilitares para cobrar cuentas. Los habitantes del pequeño pueblo, que es cuna de grandes artistas vallenatos, se quedaron en la mitad de la confrontación armada y pusieron muchos muertos.

La muerte de 12 jóvenes la madrugada del ocho de diciembre de 1998 en el barrio El Cafetal marcó la historia de la población, la voladura de la sede de la alcaldía, la muerte de más de 30 taxistas, entre otros hechos son los que hoy recuerdan de la mano del Centro Nacional de Memoria Histórica, que escuchó la petición de los familiares de las víctimas que veían como se iba quedando en el olvido todo lo ocurrido.

El trabajo dio sus frutos y este viernes ocho de diciembre inaugurarán el parque de las víctimas ‘Ramiro Moisés Kampo’, que adecuaron con senderos que recuerdan esos hechos. El propósito es que los jóvenes conozcan la historia y trabajen para que no se repita.

Es un trabajo valioso el que hace la comunidad de Villanueva, al que hay que hacerle un reconocimiento por el interés de mantener viva la memoria de las víctimas.

Este trabajo hecho alrededor del parque de las víctimas cuenta con el apoyo de Prosperidad Social, Naciones Unidas, la Alcaldía de Villanueva y las fundaciones ‘Unidos por un sueño’ y 898, que unieron esfuerzos para dignificar y honrar a las familias y las víctimas, en un espacio de sanación y de lucha contra la impunidad.

La masacre de las velitas no se olvidará, el impacto que causó no solo en el municipio guajiro, sino en el resto del país, sigue latente en las nuevas generaciones, tanto que el próximo mes de febrero presentarán un libro hecho por la misma comunidad para recordar a los 30 taxistas asesinados en esa población.

Este es un ejemplo de reconstrucción de memoria histórica que debería emular otras comunidades que también sufrieron los rigores del conflicto armado para no olvidar a las víctimas.