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Mitos en la industria del iGaming y los eSports

Desde el 2016 hasta los días actuales, más de 3000 millones de personas, el 35% de la población mundial, dedica varias horas en el ocio de los videojuegos. La tendencia del iGaming y los eSports viene experimentando un crecimiento innegable. Time2play.com trae toda la información que necesitas para dar el puntapié en los casinos online, debido a que cada vez existen más interesados en la atracción que generan las tragamonedas, los juegos de mesa online y también el LOL, Dota 2, Minecraft, Tekken, Counter Strike, entre otros.

¿Qué es el iGaming?

 

También denominado eGaming, traducido como juegos en línea, se basa en la acción desplegada o la posibilidad de apostar por resultados de juegos o eventos realizados por medio de internet.

Puede tratarse de apuestas deportivas -tenis, fútbol, golf, básquet- o apuestas de ligas profesionales: NBA, NFL, etc. Asimismo, se pueden realizar apuestas en juegos clásicos como LOL, Counter Strike, Fornite, etc.

En definitiva, consiste en cualquier forma de apuesta realizada virtualmente. Esto diferencia al iGaming de otras apuestas internacionales y multilingüe.

Falsos mitos de los videojuegos

Adictivos como drogas: La Organización Mundial de la Salud -OMS- incorporó el “Gaming Disorder” en su ICD-11. Según el organismo, el “gaming disorden” es un trastorno de la conducta y no una adicción, derivada de la práctica “gambling”. En consecuencia, saber a qué juegan los menores, evita cualquier tipo de problemas.

Causan trastornos atencionales:

Un dogma expandido era vincular el incremento de los casos de Trastornos de Déficit de Atención y Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad -TDAH-, a los videosjuegos. Uno de los institutos más afables del globo Child Mind Institute, elaboró un informe donde se desmiente la evidencia de que los videojuegos causan TDAH.

Dañan la vista: Muchas personalidades políticas han sostenido que los videojuegos provocan obesidad e incluso diabetes. No obstante, la mayoría de los estudios existentes no demuestran nada en tal sentido. Las personas que comen normalmente y realizan ejercicio, no padecen obesidad por más que dediquen muchas más horas de las recomendables a los videojuegos. Por otro lado, no existen estudios que hayan comprobado semejante causa-efecto con los videojuegos, la obesidad y diabetes.

Promueven el aislamiento social: Es muy habitual oír que los videojuegos son la causa principal de pasar largas horas sin relacionarse con el entorno y las personas.

Estudios de la Universidad de Ohio prueban que los videojuegos producen todo lo contrario, facilitando a los players la interacción con otros individuos y el desarrollo de las aptitudes interpersonales a jugar en línea.

Son para niños: Nada más alejado de la realidad. La tendencia con el paso de los años sigue corriéndose en las franjas etarias sociales. Generaciones que han jugado hace décadas, continúan siendo consumidores activos del entretenimiento digital en la actualidad. Se considera que más del 40% de los consumidores de videojuegos, hoy en día, tienen entre 35 y 45 años. Los gamers no tienen edad.

Las mujeres no participan de los videojuegos: El segmento iGaming, se concibió erróneamente como patrimonio masculino. Aunque, todavía hoy se hallen sectores conservadores que expongan este postulado, se debe seguir luchando por la equidad de género. La realidad es que el terreno de los videojuegos está superpoblado de mujeres que se conectan al ocio digital a consumir maravillosas experiencias.

Si trabajas en videojuegos, juegas siempre: Pensar de este modo es el equivalente a un gran error. Las diversas profesiones vinculadas a la industria de los videojuegos presentan aspectos positivos y negativos. El prototipo de “tester”, persona dedicada a probar videojuegos, prejuiciosamente, se la considera una profesión “relajada” pero lo cierto es que conlleva mucho tiempo de dedicación y largas jornadas de trabajo buscando fallas o bugs de los títulos a la espera para debutar en el mercado.

Esta profesión requiere mucho compromiso y salud mental para llevar al videojuego a situaciones extremas.

Competir no da dinero: Uno de los mitos más arraigados era que competir en los videojuegos imposibilitaba las ganancias de dinero y, además, era una pérdida de tiempo. El paso de los años demostró que los deportes electrónicos, son un modo más de ganarse la vida. Requieren perseverancia, compromiso y salud mental y espiritual, como cualquier otro deporte que propende escalar las posiciones más altas en la competición. No cualquier puede llegar a la cima.

Jugar a los videojuegos no es cultura: El consabido debate sobre si los videojuegos son o no una expresión artística, a pesar de dividir las posturas. Sean o no admitidos culturalmente como arte en paralelo a la literatura o el gusto por el cine, lo indiscutible es que, a nivel mundial, y en especial, en países como Brasil, México o España, son catalogados como usina cultural. Un paso que contribuye a la creación de un entorno positivo y favorable para este sector del entretenimiento es que, en los últimos años, se ha acercado con mucha complicidad al sector del mundo empresarial, a las ayudas humanitarias y al universo corporativo.

El iGaming, definitivamente, llegó para quedarse y muchos millones de aficionados a lo largo del mundo, pueden unirse libremente a liderar experiencias fantásticas.

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