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Con Crimea parece renacer la guerra fría

La península de Crimea era rusa desde 1783; en 1954 Khrushchev(ucraniano) la traspasó a Ucrania que entonces hacía parte de la Unión Soviética; el 60% de sus habitantes son rusos y es además la salida de Rusia al Mediterráneo. Por eso puede afirmarse que el reciente referéndum más que aprobar una “anexión” rectificó un error histórico.

Estamos ante acontecimientos de enorme trascendencia. Conviene atender los hechos más que las palabras que sólo buscan tergiversar los sucesos y manipular la opinión. En años recientes se dieron revueltas y cambios drásticos en Irak, Libia, Egipto, Kosovo, todos por la libertad y la democracia. ¿Cómo están hoy esos países? Hay democracia?Los medios callan.

En Ucrania, los EEUU y la UE promovieron en 2004 una “revolución naranja”. Ante el fracaso, optaron por entrenar a los “rebeldes” ucranianos en la guerra de baja intensidad, empleando métodos neonazistas.

Los “inconformes” actuaron violentamente, mostraron gran poder destructivo; sin embargo, se logró un Acuerdo con el gobierno que retiró las fuerzas del orden; los “rebeldes” aprovecharon y arremetieron de nuevo, dieron un golpe de estado, destituyeron al presidente VíctorYanukovich y designaron “a dedo” a un primer ministro que Occidente se apresuró a reconocer mientras seguía llamando “dictador” a NicolásMaduro.

Ante esto, el parlamento de Crimea convocó a un referéndum para decidir el retorno a Rusia. El 93% voto favorablemente y Rusia ratificó la decisión. EEUU y la UE reaccionaron tergiversando la realidad.

A Putin lo convirtieron en “Gangster- Invasor”, el malo del cuento y los grandes medios corporativos, globalizados fabricaron una versión acomodada de los hechos y pusieron en circulación imágenes terroríficas, paralelas a la de Venezuela. Dos escenarios en los que se aplica la misma “fórmula” de guerra de baja intensidad.

El propósito último con Ucrania es vincularla a la OTAN para rodear a Rusia de bases militares de este organismo y obligarla a emprender una carrera armamentista en detrimento de su proceso de desarrollo económico-social. Bielorrusia y Ucrania son significativamente importantes para el sistema defensivo ruso.

Los medios insisten en la farsa de la libertad y los DDHH cuando la realidad dice que están detrás de las grandes reservas de petróleo y gas de Rusia. Es que Rusia, más que China, sigue siendo el freno real a la pretendida hegemonía global norteamericana.

Todo indica que asistimos a un renacer de la guerra fría, no para luchar contra el comunismo sino para controlar el mundo y sus recursos naturales, lo cual puede tener un efecto multiplicador de la crisis económica a nivel planetario.

El peligro es real.

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