24 noviembre, 2016

Viviendo con el enemigo

Considerando que muchas personas no leen el periódico El Tiempo, pero si leen EL PILÓN, por ser de transcendental importancia nos permitimos reproducir algunos apartes de una crónica especial de Juan Gossain para el periódico El Tiempo, el 21/09/2016. Esta crónica fue titulada como “La dolorosa historia del cáncer del asbesto entre los colombianos”. El […]

Considerando que muchas personas no leen el periódico El Tiempo, pero si leen EL PILÓN, por ser de transcendental importancia nos permitimos reproducir algunos apartes de una crónica especial de Juan Gossain para el periódico El Tiempo, el 21/09/2016.

Esta crónica fue titulada como “La dolorosa historia del cáncer del asbesto entre los colombianos”. El uso de este producto mineral es considerado perjudicial para la salud y está prohibido su usos en más de 80 países del mundo. El asbesto es un mineral flexible resistente a las altas temperaturas, por eso mismo es muy apetecido por los productores de fibras y los fabricantes de láminas para tejados, baldosas, derivados del papel, aislantes, tanques para agua, tubería, frenos de automóviles y pintura entre otros, ante estos usos nos preguntamos ¿será que en Valledupar y muchas otras ciudades de Colombia todavía hay instalada tubería de asbesto cemento para conducir agua hasta nuestros hogares? ¿Estaremos utilizando para depositar agua tanques de asbesto? ¿Habrá dudas que en la mayoría de las viviendas en Valledupar se encuentran techadas con material de asbesto? ¡Uy que peligro!, siendo que este material es un gran productor de cáncer.

Es importante conocer que cuando apenas comenzaba el siglo XX, por allá por el 1905, los médicos ingleses demostraron que el asbesto, también conocido como amianto produce cáncer en los pulmones. Tuvo que pasar un siglo más hasta comienzos del nuevo milenio, cuando estaba despuntando el año 2000 las naciones del mundo entero comenzaron a proscribir su explotación minera y su uso en las fábricas. Hasta ahora lo han prohibido la Unión Europea completa y 56 países más. Entre las excepciones del resto del mundo está Colombia, que repetidas veces se ha negado a hacerlo y explota aún mina de asbesto localizada en el municipio de Campamento en Antioquia.

Aquí en Colombia la senadora Nadia Blel se pasó estos últimos años investigando el tema detenidamente asesorada por especialistas de América y Europa, preparó un proyecto de ley para prohibir el uso del asbesto, y a pesar que durante un año se dedicó a promover debates, a explicar el proyectó a sus colegas del Congreso Nacional y a pedirles que lo apoyaran, pero a pesar que tres días antes de la votación, su aprobación parecía asegurada, a la hora de la verdad la derrotaron sorpresivamente en La Comisión Séptima del Senado.

Allí se movieron muchos intereses que están en juego, intrigas, maniobras, tejemanejes entre otras. Comenta la senadora Blel que faltó voluntad no solo de parte del Congreso sino del propio Gobierno, como en el caso de los ministerios de Salud y Trabajo. Los primeros en sacarle el cuerpo, aunque se habían comprometido, fueron los senadores de aquellos departamentos donde están ubicadas las fábricas de tejas y tubería de asbesto.

Apunta la Senadora que funcionarios de esas empresas andaban por los pasillos del Congreso haciendo gestiones o lobby en el lenguaje de los intrigantes. Manifiesta la Senadora que a pesar de todas estas adversidades hay que informar a Colombia que ya aquí hay varias empresas productoras de tejas, láminas, tanques y similares que han resuelto no usar más asbesto remplazándolo por diferentes materiales. También manifiesta que hasta ahora Medellín es la única ciudad del país que prohíbe a sus contratistas el uso del asbesto en las obras públicas, ¿Será que aquí en el Cesar y La Guajira se puede hacer lo pertinente? Ojo, mucho cuidado, porque estamos viviendo con el enemigo.