Desde las 5 de la mañana de este viernes 20 de febrero, un grupo de sobrevivientes de cáncer afiliados a Salud Total realizó un plantón pacífico frente a las oficinas de esta EPS en el centro de Valledupar. Con carteles y voces cargadas de angustia, exigen regresar a la Sociedad de Oncología y Hematología del Cesar (SOHEC), donde, según aseguran, recibían atención continua y humanizada hasta el 31 de diciembre de 2025. El traslado forzado a la Clínica Alta Complejidad del Caribe ha desatado, según denuncian, meses de caos: citas canceladas, exámenes pendientes, alergias por errores médicos y “un trato que duele más que la enfermedad”.
De la advertencia al plantón
Todo comenzó el 2 de enero, cuando Salud Total decidió unilateralmente cambiar de prestador, ignorando 25 años de trayectoria de SOHEC. Pacientes como Carmen Cuello lo vivieron en carne propia: “No hay agenda, se pierde el puente paciente-médico. En SOHEC dábamos 100 % cumplimiento a citas; aquí, todo es desorden”.
SOHEC respondió con empatía: “Nunca dejaremos de ser sus médicos”. La Clínica Alta Complejidad replicó el 2 de febrero: “Somos habilitados para atención segura y ética; trabajamos articulados con la EPS para optimizar citas”. Pero las quejas escalaron a tutelas en Bogotá, sin soluciones concretas.
Voces que claman por dignidad: testimonios del plantón
Diana Lobo, hermana de una paciente con cáncer de mama y mutación genética de alto riesgo, dijo a EL PILÓN en la jornada de protesta pacífica: “Salud Total no niega servicio, pero Alta Complejidad lo presta mal. Mi hermana lleva un año sin mamografía por líos con autorizadores y ‘banca móvil’. ¿Ginecólogo oncológico? ‘La doctora viene solo viernes… o no existe’. En reunión con la gerencia local de la EPS, nos dicen ‘las mamografías se hacen en Imágenes Radiológicas’. ¿Cómo sabe uno quién falla?”.
Yamile Santana, diagnosticada con cáncer de mama en 2022, relata su odisea con voz entrecortada: “En SOHEC, desde la secretaria te reciben con sonrisas que hacen olvidar el diagnóstico duro; oncólogos te dan aliento genuino”. Le dio una oportunidad a Alta Complejidad, pese a experiencias previas nefastas: tomografía con contraste inyectado “a chorro” que provocó alergia, moretones y dolor persistente en el brazo; mamografía en carro móvil sin revisar estudios antiguos; oncólogo que ni la examinó ni programó control, dejándola “angustiada, como en el colegio con profesor nuevo“.
La semana pasada, intentó agenda telefónica vía call center sin éxito; presencialmente, una asesora no pudo ayudarla y llamó a una superior: “Por favor, atiéndemela, son pacientes oro”. “Me sentí tratada como un caso VIP para callarme, no por calidad. ¡Queremos volver a SOHEC, donde los médicos caminan a la par de nuestro dolor!”, clama Santana.
¿Hasta cuándo el silencio?
El plantón visibiliza un flagelo que trasciende el cáncer: pacientes renales de Aguachica denuncian idénticos fallos en Alta Complejidad. Las Secretarías de Salud municipal y departamental repiten formalismos —”respetamos decisiones de la IPS”—, pero los afectados cuestionan: ¿a qué costo para la vida? Tutelas y reclamos escalan a Superintendencia de Salud y Defensoría del Pueblo, aunque “reina del silencio” porque ténicamente “no están negando el servicio”, aseguran las pacientes.
“Cada mal servicio es un minuto de vida que perdemos”, advierte Yamile Santana. Anuncian que, ante la indiferencia, en los próximos días pasarán de la protesta pacífica a cerrar las instalaciones de Salud Total en Valledupar, elevando la presión para forzar una respuesta antes de que el tiempo juegue en contra de sus días contados.







