2 junio, 2019

Un domingo vallenato

El domingo, como buen día de descanso los vallenatos encuentran disfrute en nuestro ríos. El río Guatapurí, el Badillo, son concurridos. Muchas personas podrían ir a los balnearios más distantes, pero con buenas vías, del Totumo, cercanas a San Juan, o a esos fríos ríos de Pueblo Bello o Manaure.

El domingo, como buen día de descanso los vallenatos encuentran disfrute en nuestro ríos. El río Guatapurí, el Badillo, son concurridos. Muchas personas podrían ir a los balnearios más distantes, pero con buenas vías, del Totumo, cercanas a San Juan, o a esos fríos ríos de Pueblo Bello o Manaure. De paso a éste recomendamos darse un refresco metiéndose en las aguas del Mocho en La Paz. Esos balnearios han inspirado fábulas, cuentos y especialmente canciones, las mas conocidas a través del vallenato. Hablando de cuentos nada como el bello Cachalandrán Amarillo que del ingenio de Moisés Perea fue recogido por el escritor Germán Castro Caicedo en un libro que tomó el nombre de esa narración desarrollada en el pozo de Hurtado.

Esto, para recordar que esos pasajes y paisajes naturales están asociados a la expresión cultural y musical de la región. Cuántos no quisieran conocer a ese Río Badillo, que evocara Octavio Daza, y que la cantante Claudia de Colombia cantara en todas las latitudes. O ese río Cesar, tan feo, después de recibir el champú de las aguas negras del valle, pero que aguas arriba, a su paso por la tierra sanjuanera, inspirara a Hernando Marín para componer Sanjuanerita Tú.

De modo que hay que cuidar nuestros ríos y regularlos (almacenando agua) puesto que en estas épocas por las lluvias en sus cabeceras, es notorio el agua en exceso que contrasta con la escasez del verano. Ese “rey del valle”, como tituló su canción sobre el Guatapurí Colacho Maestre: “Ese es el rey del valle el que ruge/ dicen los vallenatos cuando él cruje/y si arriba le cae un aguacero/ crujen los pereguétanos de miedo”.

En ese río se hallan unas playas, Maravilla, que deben tener todo el mantenimiento, embellecimiento y promoción posibles. Son pocas las playas de este tipo en ríos a escala internacional y Valledupar debe aprovechar ese elemento diferenciador para hacer de ellas un gran atractivo para coterráneos y turistas.

Esas playas se complementan con el espacio verde localizado aguas abajo que Carlos Quintero Romero, gestor de aquellas playas, denomina con aire poético “los bosques del amor, amor”, lugar donde operará el jardín botánico de la ciudad. Esperamos que la alcaldía no desfallezca en su empeño inicial de hacer un sitio de recorrido familiar.

De modo que cuando los visitantes vayan al pozo de Hurtado, a visitar la glorieta de Diomedes, o a pasearse por el próximo Parque de La Provincia, se acerquen al río, gocen caminando en el parque lineal y se extasíen en las playas Maravilla y en los Bosques del Amor Amor.

También muchos vallenatos van este domingo y los dias festivos a hacer ejercicio en bicicleta en la carretera a Patillal y San Juan, bastantes hacen el circuito por Guacoche de colores, esa población que estrena parque y fue pintada por su comunidad en una iniciativa de la Fundación Carboandes y Orbis (Pintuco). Próximamente dispondrán de los 14 kilometros del circuito Las Raíces- Alto de La Vuelta- Badillo, que inicia su pavimentación.

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