20 abril, 2019

Tradición religiosa se vive a plenitud en Valencia de Jesús y San Diego

Estos dos lugares del Cesar son propicios para la reflexión y reencuentro con Dios; ante la fe y fervor de sus habitantes en Semana Santa, estos pueblos se tornan atractivos para propios y foráneos.

Recogimiento, solemnidad, devoción y fe es lo que impera por estos días en el corregimiento de Valencia de Jesús, jurisdicción de Valledupar, donde se conmemoran 259 años de la Semana Santa. Otro de los lugares donde se vive a plenitud esta tradición católica es el municipio de San Diego de Las Flores, en donde cumple 57 años ininterrumpidamente la celebración de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

Durante la Semana Mayor en Valencia de Jesús no se permite el expendio de licor ni música en los hogares, lo único que se escucha son los cantos sacros de la iglesia. Esta es una manera de propiciar la oración y meditación en propios y foráneos. Allí se encuentra la Hermandad de Jesús Nazareno de Valencia de Jesús, una de las organizaciones religiosas más antiguas de la región, que data de mediados del siglo XVIII. La capilla colonial de Valencia de Jesús, construida a inicios del siglo XVII, es considerada un monumento nacional de Colombia.

Jorge Armando Jiménez Torres, integrante de la mencionada hermandad, quien ha sido presidente y capitán de la misma, explicó que son 259 años de fe y tradición, donde los ritos y celebraciones de la programación de la Semana Mayor se conservan intactos, puesto que pasan de generación en generación como signos santos y valiosos que no se deben perder. “Lo más nuevo es la Semanita Santa, realizada el lunes, martes y miércoles santo, donde los mismos actos que celebran los adultos lo hacen los niños a manera de pedagogía. Se conserva el uso de la túnica en el pago de las penitencias, donde algunos hermanos pagan promesas ofrecidas al patrono, el Nazareno de Valencia. El hermano promete lo que quiere que el Nazareno le cumpla”, acotó.

Foto: Cortesía.

De acuerdo al creyente: “Las procesiones simbolizan ese camino tortuoso del Nazareno cargando a cuesta su cruz. No es más que vivir esos momentos, reflexionar acerca de los últimos momentos vividos por Jesús, es una época de recogimiento, de estar en armonía y en contacto con Dios. Los miembros de la hermandad lo vivimos con mucha devoción; nuestra misión es conservar esa tradición de fe y devoción”.

Por su parte, José de las Mercedes Gutiérrez, vicepresidente de la Junta Directiva de la Hermandad Jesús Nazareno, aseguró que existe un promedio de 250 hermanos nazarenos, que incluyen niños, mujeres y hombres. Manifestó: “Hay muchas clases de promesas o penitencias que puede realizar un hermano como hacer la procesión con los pies descalzos, asistir a un determinado número de misas, ir por ocho estaciones en tres horas. Se hace para pedir un favor o dar gracias por una acción; eso solo lo conoce el penitente. Aquí no se flagela o se da con el látigo como ocurre en Valledupar”.

El municipio de San Diego de Las Flores es otra de las localidades del Cesar que vive estos días santos con total solemnidad. En 1962, este pueblo le abrió las puestas a la celebración de la Semana Mayor, después de ser fieles asistentes a Valencia de Jesús.

De acuerdo al párroco de la localidad, Carlos Imbrecht, la tradición de la Semana Santa en San Diego se desprende de la fe que profesaban muchos sandieganos, que cada año se desplazaban al corregimiento de Valencia de Jesús a pagarle mandas o promesas por alguna enfermedad o necesidad al Nazareno, que según comentan los fieles era poderoso y milagroso.


“Eran muchos los habitantes de San Diego que a lomo de mula y muchos de a pie salían  para Valencia; eran caravanas de personas que iban a cumplirle a Jesús Nazareno la promesa hecha por alguna enfermedad o necesidad.  Eran multitudes de personas que desde el Miércoles Santo se alistaban para salir el mismo día o el Jueves Santo bien temprano a cumplir la cita con su patrono”, explicó Afranio Arzuaga Araújo, integrante de la Hermandad de Jesús Nazareno de San Diego, quien agregó: “Los  milagros y los beneficios recibidos por los feligreses cada día eran mayores, la fe fue creciendo hasta el punto que el pueblo los días santos quedaba, literalmente, solo; todos iban a Valencia a ‘verle la cara al santo’”.

En el año de 1962 con el apoyo del padre Ríos, un grupo de nazarenos que iba a Valencia decidieron hacer la Semana Santa en San Diego. Desde ese año con la creación de la Hermandad de Jesús Nazareno de San Diego, la fe y devoción ha ido creciendo.

Al igual que en Valencia de Jesús, la Hermandad de Jesús Nazareno de San Diego de Las Flores celebra la Semanita Santa los días lunes, martes y miércoles, evento religioso que se desarrolla desde el año 2006. “La Semanita Santa no es más que una celebración propia para los niños y niñas, donde los actos son acordes a su edad, la prédica del sacerdote es un dialogo con los niños,  las celebraciones y actos propios de la Semana Santa son realizadas por los niños de la Infancia Misionera.  Los pasos son imágenes a escala pequeña  e  iguales en apariencia y cantidad a las de los de adultos. Esta actividad surge  por  la necesidad de crear un semillero de hermanos nazarenos que garantice la perpetuidad de la celebración de la Semana Santa”, manifestó Imbrecht.

SÁBADO DE RESURRECCIÓN

De acuerdo al párroco de la catedral ‘Nuestra Señora del Rosario’, José Enrique Muñoz, el día más importante de la Semana Mayor es hoy, Sábado Santo, porque en la noche para la madrugada del domingo se conmemora la resurrección o la pascua. “Durante el día es una jornada de silencio absoluto como cuando uno tiene en su casa a un difunto y está triste. El sábado en el día no hay ninguna clase de celebraciones en la Iglesia católica, por lo que se invita a todos los feligreses a que no organicen fiestas para la noche, sino que se tenga un día de recogimiento para pensar en qué tenemos que morir y prepararnos para tener vida eterna”, afirmó.

Subrayó que lo más importante de toda la Semana Santa se celebra el sábado por la noche con la Solemne Vigilia Pascual, “que es de inmenso gozo y de celebración, donde la iglesia se congrega en la espera de la resurrección del Señor. Comienza con el Lucernario o la Bendición del Fuego Nuevo; la Iglesia camina con la luz nueva señalándonos que Cristo ha resucitado, diciendo: Yo soy la luz del mundo, quien me sigue no camina en tinieblas. Luego viene el Cirio Pascual, donde los creyentes llevan en sus manos velas encendidas para decir que Cristo ha resucitado. Termina con el Pregón Pascual, que es el anuncio gozoso y festivo que Cristo ha resucitado.

La liturgia de la palabra es bastante abundante, con siete lecturas del antiguo testamento y dos del nuevo testamento, donde se proclaman los momentos más importantes de la historia de la salvación”, indicó.

Sigue con la Liturgia Bautismal, que es especial para bautismos. Antiguamente los que se preparaban para el bautismo lo hacían desde año anterior en la cuaresma y al año siguiente en la noche de pascua se bautizaban. Esta celebración católica culmina con la Liturgia Eucarística, que es la continuación de la misa normal, la consagración, la comunión y termina con las felicitaciones, alegría y gozo de la comunidad. El padre Muñoz subrayó: “Quien celebre Semana Santa no se puede quedar sin el Sábado Santo porque es como si hubiera muerto, pero no hubiese resucitado, lo cual no tendría sentido. Es por ello que San Pablo dice: Si Cristo no ha resucitado, nuestra fe no tiene sentido, pero porque Cristo resucitó por eso nuestra fe tiene sentido”.

SIGNIFICADO DE LAS RECIENTES CELEBRACIONES RELIGIOSAS

El Jueves Santo correspondió a la pasión de Cristo. El presbítero de la catedral ‘Nuestra Señora del Rosario’ explicó: “Allí se conmemoran tres acontecimientos: la institución de la sagrada eucaristía, que es el centro y culmen de la vida de los cristianos; el mandamiento del amor, donde se recuerda lo que Jesús dice: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”; la institución del sacramento del orden o de los presbíteros, donde los párrocos renacen, recordando cuando Jesús dice den a conocer mi obra en nombre mío, el Señor les da la autoridad o potestad a los discípulos para que continúen celebrando lo que él inició.

En Valencia de Jesús esta tradición cumple 259 años. Foto: Cortesía.

Por la tarde se hizo la adoración al monumento, que evocó el momento de angustia, flagelación, tribulación del Señor en el monte de Los Olivos cuando expresa en su oración, cuando le brotan gotas de sangre en su frente, dice: “Padre aparta si es posible de mí ese cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Al respecto, Muñoz dice: “Es una noche de mucho sufrimiento y con eso se arman lo que hoy en día se conocen como monumentos, que son como aquellos lugares donde el Señor fundamentalmente centra la adoración a la oración; en ese momento tan álgido de dolor y sufrimiento es como preparación para entregar su vida con nosotros, por lo que la Iglesia pasa en oración el jueves por la noche”.

Ayer se celebró la muerte del Señor; en muchas parroquias se da el Viacrucis, que es el camino o la vía de la cruz rememorando cuando Jesús es condenado a muerte. “La Iglesia hace este recorrido por las estaciones, contemplando cada uno de los momentos en los cuales va pasando el Señor cargando con la cruz hasta llevarla a Gólgota, donde será crucificado. Será la proclamación de la palabra de Dios, la adoración de la santa cruz y se distribuye la sagrada comunión; en algunas partes se termina con el santo entierro”, puntualizó el sacerdote.

Por: ANNELISE BARRIGA RAMÍREZ / EL PILÓN
annelise.barriga@elpilon.com.co