17 noviembre, 2018

The Economist mira a América Latina y Colombia

La revista The Economist es una de las más importantes publicaciones especializadas en economía en el mundo. Después de más de siglo y medio de existencia, es un referente como medio de información, análisis y opinión sobre temas económicos, políticos y culturales. Su editor para América Latina, Michael Reid, quien lleva más de 30 años […]

La revista The Economist es una de las más importantes publicaciones especializadas en economía en el mundo. Después de más de siglo y medio de existencia, es un referente como medio de información, análisis y opinión sobre temas económicos, políticos y culturales. Su editor para América Latina, Michael Reid, quien lleva más de 30 años analizando la región, visitó al país e hizo unas observaciones interesantes que quiero compartir con los lectores de El Pilón.

Reid es autor de un interesante libro: “El Continente Olvidado”; su tesis es que el mundo no le ha dado la importancia que, según él, debe tener América Latina, por parte de Europa y los Estados Unidos. “Creo que merece esa importancia no solo por sus recursos naturales y su potencial de alimentar el mundo, como por su riqueza cultural cada vez más reconocida en el mundo, pero la importancia, principalmente, por ser la tercera región democrática en el mundo, luego de Europa y Estados Unidos y Canadá”, afirma Reid en entrevista con Ricardo Ávila, director del Diario Portafolio. (Miércoles 14 de noviembre de 2018).

En opinión de Reid, en América Latina la clase política pasa por una etapa de mucho desprestigio y desconfianza por parte de la población, “poca credibilidad y una cierta búsqueda de salvadores, como es el caso de López Obrador en México y de Jair Bolsonaro, en Brasil. El populismo es un gen el cuerpo político latinoamericano”.

En el plano económico, considera el editor de The Economist, que la región es bien heterogénea, están Chile, Perú, Colombia, Bolivia, Uruguay y Panamá, que han salido bien libradas de las crisis de los productos básicos, por su disciplina macroeconómica; y otras que no han sabido manejar la misma, como es el caso de Argentina, Brasil y Venezuela, que se escapa a toda comparación.

En el caso de Colombia, Reid destaca que el Presidente Iván Duque Márquez es un mandatario moderado y de centro, pero elegido por una coalición de derecha, Centro Democrático y Partido Conservador, que le exige políticas de derecha. En su opinión, Duque ha tenido un inicio muy lento y dubitativo, y debería comunicar con más claridad los temas de gobierno y sus propósitos más importantes. “El propósito del Presidente Uribe era la seguridad democrática, el del presidente Santos era la paz; cuál es el del Presidente Duque?, yo creo que a los colombianos les gustaría saberlo”.

Cuando se cumplen los primeros cien días del gobierno del Presidente Duque, sin duda es un período muy corto para evaluar las políticas de gobierno, apenas se ha divulgado el Plan de Desarrollo, Pacto por Colombia, cuyo eje central será la equidad, y en medio de un esquema gobierno-oposición distinto, y una coyuntura fiscal compleja, sería conveniente que los asesores del alto gobierno escucharan los consejos de The Economist. Pero, independientemente de lo anterior, es necesario rodear al primer mandatario, reconocerle y respetarle su autoridad, comenzando por su propio partido político.

Una cosa es el debate democrático con altura sobre esas políticas públicas y otra, muy distinta y peligrosa, tratar de “chantajear” al Presidente de la República, en una estrategia que le podría salir bien caro a la estabilidad del país. No es bueno jugar con candela, decían los abuelos.

*Asesor empresarial.

Por Carlos Maestre Maya

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