22 agosto, 2019

Tengamos cuidado

Al recabar con nuestro escritos a favor del medioambiente, vale la pena hacer alusión al pensamiento de un chino llamado Chua Hu Ching, quien nos dice que “Una persona superior cuida en bienestar de todas las cosas; comprendiendo estas cosas, respeta la Tierra como a su mundo; cuidándolas sabe que se cuida así mismo; cuidando […]

Al recabar con nuestro escritos a favor del medioambiente, vale la pena hacer alusión al pensamiento de un chino llamado Chua Hu Ching, quien nos dice que “Una persona superior cuida en bienestar de todas las cosas; comprendiendo estas cosas, respeta la Tierra como a su mundo; cuidándolas sabe que se cuida así mismo; cuidando de sus raíces cuida de su fruto”.

Después de la anterior introducción, consideramos necesario observar como fotógrafos de lo que expresamos y sentimos y tal como lo dejamos inserto en nuestro libro ”La otra violencia”, nos permitimos decir que en el mundo avanzamos peligrosamente hacia un solo desierto y el origen de este proceso ha sido la tala irracional (arboricidio), algunas formas de cultivo, de riegos mal empleados, el sobrepastoreo y el abuso en la fertilización de abonos químicos, herbicidas, fungicidas, entre otros.

La contaminación con pesticidas es más que preocupante por la aplicación masiva en regiones agrícolas que han originado una severa destrucción del suelo pero por supuesto del aire y del agua, sin descartar enfermedades y la muerte de mucha de nuestra avifauna, reptiles, batracios y otros animales.

En Colombia tenemos casos patético en el Cesar y La Guajira, para resaltar como herencia que nos legó el bum del cultivo del algodón, y todavía queremos seguirlo cultivando, disque por sus beneficios económicos, desconociendo los estragos que nos produjo. Muchas de las calvas o peladeros por 600 mil hectáreas en el Cesar, que están en proceso de desertización, se deben a esa mala herencia de este cultivo.

Tengamos cuidado con el río Guatapurí, alma, nervio e historia de la ciudad de Valledupar y su área de Influencia. Este río desde su nacimiento hasta su desembocadura, recorre 78Km., y en todo su trayecto tiene graves problemas ambientales (ojalá que con el desarrollo del POMCA-Plan de ordenamiento y manejo de la cuenca abastecedora, mejore su condición) de este río de montaña.

Tengamos cuidado señores de EMDUPAR, porque ustedes deben empezar ya a honrar la deuda que tienen con este río, teniendo en cuenta que nos a suministrado su liquido precioso sin cerrarnos la llave nunca, sin embargo, su estado en estos momento esta en cuidados intensivos y requiere de una considerable inversión para su recuperación integral. ¿Cuándo empezamos?.

Todos sabemos que ustedes no pagan el servicio de agua y nadie los amenaza con cortárselas como si lo hacen ustedes con sus usuarios, preguntamos ¿Qué hacen ustedes con el dinero que pagan los usuarios? ¿Cuándo, hacemos un acuerdo de pago con el río?.

Tengamos cuidado con el cerro Donarúa que bordea el río Guatapurí, este es un cerro tutelar del pueblo de Guatapurí y presenta gran inestabilidad por sobrepastoreo y actividades agrícolas, pueda ser que nunca se desbanque ya que podría ocasionar una tragedia de incalculables proporciones (un segundo Armero). T

engamos cuidado con el rescate y recuperación de la ciénaga de Zapatosa para que vuelva a ser riqueza ictiológica, evitando su colmatación y eutroficazación. No olvidemos que este es el principal espejo de agua de Colombia. Se nos acabó el espacio para seguir, sin embargo, hacemos referencia al siguiente pensamiento anónimo “Quien conoce entiende, quien entiende quiere, quien quiere cuida”.