5 febrero, 2020

Tenemos 23 hectáreas ¿y para qué?

El investigador y consultor en desarrollo social, Fabián Dangond, expone un paralelo entre las potencialidades de Valledupar y otros lugares del mundo, a partir de su cultura y los espacios geográficos.

FOTO/JOAQUÍN RAMÍREZ.

Cada año, Boom (Bélgica), una ciudad de unos 20.000 habitantes, se convierte en la sede del Tomorrowland, el festival de Música EDM “Electronic Dance Music” más concurrido del mundo.

Durante dos fines de semana se congregan 400.000 personas, las cuales disfrutan de 15 escenarios dispuestos de manera simultánea en un área de 107 hectáreas.

Los visitantes, además de apreciar los shows musicales de más de 1.000 DJ, se entretienen con diversos espectáculos entre los que se destacan acrobacias de circo, fuegos artificiales, confetis, juegos de luces, gogós, comida tradicional y gourmet entre otras (Vanguardia MX, 2018).

Por su parte los organizadores habilitan Dreamville, un campamento de 70 hectáreas con capacidad para 35.000 personas (Díaz, 2016). Conscientes de que la calidad y propuesta de valor del evento es altamente valorada, los organizadores entregan con antelación la temática, oferta musical, cultural y turística del evento, la cual complementan con atención y limpieza del lugar, tarea que involucra a cerca de 12.000 personas pertenecientes al staff que trabaja antes, durante y después de cada jornada.

Tal es el éxito de este evento que, en la edición del 2017, se agotaron las entradas 23 minutos después de salir a la venta (Morate, 2017). En ese mismo sentido, en el año 2018 la música en vivo contribuyó con 4,4 billones de pesos1 (£1.100 millones de libras esterlinas) a la economía del Reino Unido (UK), según reporte de Music By Numbers.

El mismo informe revela que en la ciudad de Londres el turismo musical registro 2,8 millones de asistentes (322 mil extranjeros y 2,5 millones locales) a eventos musicales en vivo (conciertos y festivales). Se estima que estos turistas gastaron cerca de 4,8 billones de pesos (£1.200 millones de libras esterlinas) y se generó empleo para 9.252 personas (UK Music, 2019). Buscando ejemplos en la ciudad, se encontró que en el 2019, aparte del Festival Vallenato y la fiesta del cumpleaños Valledupar, el concierto de música en vivo más relevante fue el “Tour entre grandes” de Silvestre Dangond.

La asistencia al evento fue cercana a 14 mil personas, el recaudo por taquilla fue de unos $1.300 millones y más de 400 personas trabajaron en la producción, logística, ventas y cáterin (comida-bebidas).

De una encuesta realizada al público asistente, se identificó que el 67,8 % de los consultados eran del departamento del Cesar, mientras que el restante 32.2 % de 12 diferentes regiones, siendo Atlántico con 25,68 %, Magdalena 17,5 %, Cundinamarca 13,51 % y Bolívar con 12,16 % los lugares con mayor número de asistentes. Ver mapa 1.

Con todas las oportunidades que ofrece el turismo musical en la actualidad, se necesita que la ciudad le dé una mirada diferente al manejo que se le da a sus bienes, en especial el Parque de la Leyenda Vallenata, uno de los pocos lugares en Colombia que cumple con las todas las especificaciones para desarrollar eventos masivos de todo tipo.

El desafío para Valledupar está en generar un ecosistema atractivo para que empresas o Alianzas Publico Privadas (APP) se establezcan y desarrollen en la ciudad sus proyectos de entretenimiento y música en vivo.

El planteamiento anterior invita a sacarle provecho de una vez por toda a las 23 hectáreas que comprenden el Parque de la leyenda, organizando exhibiciones de talla mundial y utilizando la música como vehículo para incrementar el flujo de turistas (principalmente de origen extranjero) atraídos por ver y escuchar a sus artistas favoritos, lo que se traduciría en nuevas oportunidades de empleo y aumento en la demanda por otras actividades como teatro, gastronomía, artes plásticas, senderismo o paseo en bicicletas, tal como sucede en muchas ciudades en el mundo.

Por Fabián Dangond / EL PILÓN