31 marzo, 2019

Talento por partida doble

Hace ya casi 17 años en una habitación de la Clínica Valledupar la noche del 14 de agosto del 2002, nacieron dos hermosas niñas gemelas idénticas, tuve la dicha de estar presente, pues su papá Carlos Hugues Quintero Baute “Nenito”, para quienes lo conocemos desde niño, un gran amigo mío, era mi socio en mi […]

Hace ya casi 17 años en una habitación de la Clínica Valledupar la noche del 14 de agosto del 2002, nacieron dos hermosas niñas gemelas idénticas, tuve la dicha de estar presente, pues su papá Carlos Hugues Quintero Baute “Nenito”, para quienes lo conocemos desde niño, un gran amigo mío, era mi socio en mi primer emprendimiento gastronómico. Ese día que lo acompañé vi en el reflejo de sus ojos nublados por las lágrimas, el amor de un padre hacia sus hijos, al recibir los retoñitos que mi amiga Sandra Caicedo le regalaba. En ese entonces, como chef y propietario de un pequeño restaurante y en homenaje a esas niñas preciosas, bauticé dos platos en honor a ellas y en homenaje a los flamantes y felices padres, ambos mis amigos de toda la vida, esos platos son: El Baby Verónica y El Baby Valentina, un corte grueso y otro delgado de solomito o lomo fino, la carne más tierna de res que existe, dado que las niñas a pesar de ser idénticas, una era un poquito más gruesa que la otra. Hoy me llena de orgullo ver que las niñas son cocineras de comida saludable y/o fitness, un terreno no tan explorado por este servidor, pero que cada día gana más adeptos alrededor del mundo debido a la tendencia global de cuidar la salud. Ellas en las redes sociales son conocidas como las “Twin Meals”, algo así como comidas gemelas o las gemelas de las comidas y día tras día ganan más seguidores debido a la sencillez, excelente sabor y presentación de los platos, además que usan ingredientes asequibles y económicos, con el plus que las niñas son de la onda Crossfit y estuvieron recientemente participando por primera vez en un campeonato en Medellín Expofitness 2019, donde obtuvieron el puesto 16 entre casi 80 participantes, arriba de concursantes “veteranas” en esas lides, siendo ellas primerizas o amateurs.

Estas niñas las pongo como ejemplo, no porque sean hijas de unos amigos míos, sino porque en verdad lo ameritan y sé que hay muchos jóvenes cuyo talento y tiempo se está desperdiciando. La tenacidad de Verónica y Valentina Quintero Caicedo, estoy seguro que las llevará muy lejos, a alcanzar sus sueños, con la ayuda de Dios y la bendición de la Virgen obviamente. En un mundo en donde cosas banales pervierten la juventud bajo la complacencia de algunos padres, que unas jovencitas estén más interesadas en cosas muy sanas en vez de la rumba y la moda, es algo que toca exaltar. El deporte aleja a la juventud de muchas cosas malas principalmente del flagelo de la droga, y los adultos debemos apoyar todos los emprendimientos de jóvenes que los ayuden a mantenerse ocupados en cosa productivas y sobre todo saludables. No he tenido la dicha de ser padre, pero los hijos de mis amigos son mis sobrinos, gracias a Dios he sabido ir seleccionando mis amistades, basado en valor que van mucho más allá de lo material, en donde prevalece el respeto, valores humanos, amor familiar y sobre todo temor y respeto hacia las cosas de Dios. En mi humilde concepto creo que unos niños criados con estas premisas van a ser unos buenos seres humanos, unos adultos productivos y valiosos. Hoy día internet, las redes y la televisión tienen mucha basura que contamina a la juventud. Por eso hoy destaco a estas hermosas sobrinas por lo que están haciendo, Dios la bendiga y permita que crezcan en con sus proyectos, pero que principalmente crezcan en su fe y sus valores, sigan cultivando el talento grande que Dios les regaló. Un saludo a todos mis lectores.