16 octubre, 2021

“Siento vergüenza y tristeza”: Douglas González, boyacense que no pudo participar en el Festival Vallenato

Más de 20 horas de camino y esfuerzo no fueron suficientes para que Douglas González del departamento de Boyacá pudiera participar en la categoría de acordeoneros juveniles. Un presunto error de la logística del concurso le costó al joven su sueño de luchar por la corona de rey vallenato Juvenil.

El joven boyacense espera volver a participar en el Festival Vallenato 2022. 
Foto: cortesía.

Decepción, tristeza y vergüenza, son algunos de los sentimientos que tiene Milton González, padre de Douglas González, un joven de 14 años que desde el departamento de Boyacá viajó por más de 20 horas para llegar a Valledupar y participar en el concurso de Acordeoneros Categoría Juvenil, pero no fue posible porque un presunto error de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata en las escárpelas que identificaban al cajero y guacharaquero, impidieron que los tres jóvenes pudieran tocar en la tarima.

De acuerdo con Milton, el pasado miércoles 14 de octubre, alrededor de la 1:00 de la tarde, presuntamente la fundación le entregó las escarapelas del cajero y guacharaquero erradas. Precisó que las fotos no correspondían a los jóvenes como tampoco sus nombres y datos personales.

Aseveró que se percató del error inmediatamente y se lo comunicó a la persona que le entregó las identificaciones, quien le dijo que él mismo debía imprimir la foto de los dos músicos y sacarles fotocopia a los datos personales de cada uno porque se les tenía que hacer nuevamente las escarapelas para que pudieran concursar.

“A mí me tocó salir a buscar un centro de fotocopiado donde pudieran imprimir las fotos de los niños para las escarapelas. Yo no soy de Valledupar y no conozco los lugares donde hacen eso, sin embargo, encontré uno y saqué las impresiones, pero cuando llegamos al Centro Recreacional La Pedregosa con las identificaciones, ya habían llamado a mi hijo y no lo dejaron presentarse por le retraso”, manifestó González.

El padre de familia argumentó que cuando llegaron a la tarima estaba tocando el concursante que venía después de su hijo. Puntualizó que en ese momento el joven estaba interpretando su segundo aire, por lo que asumieron que no se habían demorado mucho tiempo en llegar a pesar del tráfico y la búsqueda del centro de fotocopiado.  

Por tal motivo, hablaron sobre lo sucedido con miembros de la logística de la fundación para que le permitieran a Douglas y a sus dos compañeros subir a la tarima cuando finalizara la presentación del otro concursante, pero esto no fue posible porque los encargados del evento aseveraron que su llamado había pasado por lo que ya estaba descalificado del concurso.

¿UNA OPORTUNIDAD PARA TOCAR?

González comentó que le pidió al jurado que le correspondía calificar a Douglas que los dejaran presentarse en la tarima, aunque no le fueran a dar un puntaje. Aseveró que les hizo esa petición porque no quería que todo el esfuerzo que hicieron para participar en el concurso fuera en vano.

“Yo les pedí que dejaran que el niño por lo menos se desahogara tocando el acordeón en la tarima, pero le negaron esa oportunidad. Nosotros vinimos a Valledupar con donaciones de ‘Mi Boyacá’, la comunidad del municipio de Muzo, de donde somos oriundos, y de algunos alcaldes porque no teníamos los recursos para venir”, argumentó González.

Douglas recibió donaciones por parte de la comunidad de su municipio para poder participar en el festival.
Foto: Joaquín Ramírez.

Comentó que le da vergüenza presentarse en Muzo sin un vídeo de la presentación de su hijo y con la desafortunada noticia de que no pudo participar porque algunas personas donaron $20.000 y hasta $50.000 para que su hijo pudiera participar en el  evento.

Señaló que vino a la ciudad con su hijo e hija y en transporte gastó $380.000. Dicho monto más la compra de la vestimenta de los tres jóvenes para la presentación, el hospedaje, la comida y el pasaje de regreso da más de $ 2.000.000, un gasto que según González, se sale de sus posibilidades económicas por lo que regresará a Boyacá este sábado “armado de valor para comunicar la triste noticia”.

UN ACORDEÓN QUE RESISTE

El joven acordeonero Douglas González comentó que le hacía mucha ilusión participar en el concurso porque desde los 10 años toca el acordeón. Relató que aprendió a tocar este instrumento de manera empírica porque lo cautivó su sonido y la felicidad que le transmitía tocar sus botones. 

“Mi papá compró un acordeón porque él quería aprender. Lo tuvo durante un año y no pudo hacerlo, entonces yo le pedí que me lo regalara y en un mes pude sacar dos canciones. Me enamoré del instrumento y por eso mi sueño es algún día ser un reconocido acordeonero”, manifestó González.

Agregó que espera presentarse en el próximo festival y coronarse como rey vallenato. Sin embargo, su padre no está muy seguro de inscribirlo nuevamente porque teme que se vuelva presentar la desafortunada situación que tuvieron que atravesar. 

¿QUÉ DICE LA FUNDACIÓN FESTIVAL DE LA LEYENDA VALLENATA?

Al respecto, la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata aseveró que no tiene ningún tipo de responsabilidades en la descalificación de Douglas porque el pasado 14 de octubre a la 1:00 p.m., su padre se presentó en las instalaciones de la fundación para cambiar los nombres del cajero y del guacharaquero, proceso que se hizo sobre el tiempo porque el concurso iniciaba las 2:00 p.m.

Según la fundación, Milton González decidió cambiar los acompañantes que había inscrito en un primer momento por otros el mismo día que se desarrollaría la primera ronda del evento. De acuerdo con la entidad, el padre de familia no llevó las fotos ni los datos de los nuevos participantes para poder inscribirlos en la base de datos y corroborar la edad de los mismos para que participaran en la categoría juvenil.

Sin embargo, la Fundación para contribuir en la celeridad del proceso colocó la foto de la tarjeta de identidad de los dos jóvenes en la credencial mientras que González sacaba las fotocopias de la documentación de los dos participantes porque la fotocopiadora del lugar estaba dañada.   

Los jóvenes fueron descalificados porque no se presentaron cuando los llamaron a tocar en la tarima.
Foto: Joaquín Ramírez.

En ese orden de ideas, la entidad precisó que el padre de familia llegó a la 1:30 p.m., a las instalaciones de la Fundación con las fotocopias. Seguidamente a la 1:40 p.m., salió del lugar con las credenciales en dirección a la Pedregosa, pero llegó después del llamado. “El reglamento cita textualmente que a los participantes se les hacen tres llamados para que se presenten y si no los atienden se descalifican del concurso. La fundación hizo todo lo posible por ayudar al padre de familia con ese cambio a pesar de que ya se habían cerrado los plazos para ese tipo de modificaciones”, puntualizó la entidad.

Por: Namieh Baute Barrios / EL PILÓN