26 septiembre, 2020

Reingeniería productiva proyectada

En medio de la debacle que ha producido a nivel mundial la pandemia los estamentos de la sociedad colombiana tienen como imperativo ético y moral, apostarle a una reingeniería productiva hacia el futuro, bajo una óptica estructural y no al calor de la emergencia e incertidumbre que hoy por hoy afecta la institucionalidad por este […]

En medio de la debacle que ha producido a nivel mundial la pandemia los estamentos de la sociedad colombiana tienen como imperativo ético y moral, apostarle a una reingeniería productiva hacia el futuro, bajo una óptica estructural y no al calor de la emergencia e incertidumbre que hoy por hoy afecta la institucionalidad por este virus que nos ataca.

La reingeniería en mención debe articularse en forma objetiva, calculada y aterrizada pensado siempre en un potencial de crecimiento que amplíe la posibilidad de solucionar la brecha económica que afronta el país. En este renglón, el enfoque de las necesidades jurídicas insatisfechas obliga al Estado a acelerar el proceso de recuperación económica, partiendo del hecho que desde el 1 de septiembre de 2020, se reabrió el sistema de transporte terrestre y líneas aéreas; así mismo establecimientos comerciales, estaderos, restaurantes y otros.

Era ya necesaria la aplicación de estas medidas normativas a nivel gubernamental si se tiene en cuenta que motiva y anima a los comerciantes organizados e informales a continuar la marcha laboral en sus respectivos roles, lo que facilita la reapertura gradual del andamiaje económico.

La noticia relacionada con la apertura de actividades laborales en el transporte, produjo inmensa satisfacción en el gremio referido, ya que ha sido el más golpeado con enormes pérdidas.  Según los directivos de Asotransporte, y así lo debemos entender todos, la recuperación no será de la noche a la mañana, ellos esperaban algunos incentivos. Que no queden como letra muerta.

Otro sector fuertemente atropellado por esta circunstancia propia de la pandemia lo constituye el gremio turístico, donde los hoteleros se vieron obligados a prescindir de su equipo humano.  Este gremio comienza el proceso de recuperación de su fuerza laboral para hacer los preparativos que permitan atender el flujo masivo de turistas a nivel nacional e internacional que da cada fin de año.  En todo este proceso las asociaciones de pequeños comerciantes a nivel sectorial, lanzaron su enérgica voz de protesta, pidiendo explicación, del por qué se permitía a las grandes superficies su funcionamiento y no a las pequeñas.  Algunos aducen con sobrada razón a estas protestas que han permitido no solo ser escuchadas, atendidas y puestas en práctica por fortuna.

Es menester que, a partir de septiembre, el país entero entre a una nueva orbita en torno a un engranaje de recuperación, optimismo y sobre todo esperanza; cumpliendo con las medidas de bioseguridad no relajarnos, evitando un rebrote del virus.  Ya era hora que la pandemia cediera su terrible accionar a nivel mundial, flagelo este que costó la vida a casi el millón de personas, entre quienes se destacan niños, adultos mayores y enfermos de alta morbilidad; Dios mediante, una experiencia desagradable como esta no la volvamos a vivir.