16 agosto, 2020

Presidente Duque, el Cesar está en sus manos

“Si dejáis perder estos momentos de efervescencia y calor; si no aprovecháis esta ocasión única, seréis tratados como sediciosos; ved los grillos y las cadenas que os esperan”. Estas fueron las palabras de “el tribuno del pueblo”, José Acevedo y Gómez, el 20 de julio de 1810, el día que José González Llorente despreció a […]

“Si dejáis perder estos momentos de efervescencia y calor; si no aprovecháis esta ocasión única, seréis tratados como sediciosos; ved los grillos y las cadenas que os esperan”.

Estas fueron las palabras de “el tribuno del pueblo”, José Acevedo y Gómez, el 20 de julio de 1810, el día que José González Llorente despreció a Luis de Rubio, quien le fue a pedir prestado un florero.

Hoy, como cabeza de la oposición a un modelo depredador que está enquistado en el Cesar hace varios lustros, invoco las palabras que inspiraron la independencia de Colombia; invoco el hastío de la gente del Cesar, quienes no estamos pidiendo prestado un florero, sino solicitando al Gobierno nacional que designe al único candidato de la terna de inscriptores que no es ficha del ‘Cartel de la Felonía’.

La evidencia que condenó y destituyó al gobernador elegido Luis Alberto Monsalvo Gnecco por utilizar la vulnerabilidad y pobreza de la gente para hacerse elegir en 2011; su lista interminable de obras inconclusas, como los $77 mil millones del Centro de Desarrollo Tecnológico inexistente; la quiebra de constructores o publicistas a los cuales el cartel ya no pide coimas sino que los sustituyó; el hurto ruin a través de sobrecostos en las ayudas de la pandemia; el uso de “secretarios pararrayos” que firman para que se penalice al que instrumenta y no al que hurta; el vergonzoso posicionamiento en los últimos lugares nacionales de nuestro desempeño educativo en todos los niveles; y la muerte por inanición del sistema de salud departamental al que depreda, son razones de sobra para que el presidente de la república, como jefe de Estado, garantice un gobernador encargado que no llegue obedecer las instrucciones del cartel, sino que concentre sus esfuerzos en atender los asuntos urgentes y prioritarios del Cesar y que, si es el caso, de presentarse elecciones atípicas no dedique los recursos públicos a la campaña política.

Los meritorios 50 mil sufragios obtenidos por Kaleb Villalobos y los 100 mil obtenidos por mí en contra del modelo Monsalvo Gnecco en las elecciones del año pasado, son el grito desesperado del departamento, pero la contienda desigual, alimentada económicamente desde las arcas departamentales, hace de las elecciones una farsa.

El derecho ciudadano al voto se vuelve un pañito de agua tibia para enfrentar una banda criminal consolidada. Una vez más, si el músculo político del Cesar no actúa inmediatamente, será cómplice del saqueo a nuestro departamento. Si el cuerpo legislativo departamental se hace el de la vista gorda y permite que se designe a uno de los dos secretarios pararrayos, que van en la terna como gobernador, su apatía deberá entenderse como un acto de apoyo al ‘Cartel de la Felonía’.

El expresidente Cesar Gaviria abrió la brecha para que el departamento tenga una posibilidad distinta. Gracias a él por eso. Sergio Araujo y los representantes Juan Manuel Daza y Cristian Moreno han subrayado ante el alto gobierno que el gesto de encargar un gobernador imparcial sería políticamente justo; de paso -afirmo yo- para que en lo sucesivo el Cesar pueda asistir a elecciones en condiciones de igualdad, sin el peso del presupuesto departamental como un torniquete en el cuello de la libertad para escoger de los electores.

La vez pasada el expresidente Álvaro Uribe Vélez me impregnó de su determinación y me dio confianza: “Es con la gente Claudia Margarita, es con los ciudadanos que se llega a servir”. Lo sentí, él me contagió su fe en la fuerza de la gente.

Hoy, tras la circunstancias sobrevinientes, se abrió una oportunidad súbita, pero la única forma de aprovecharla y dar un cambio de fondo en el Cesar es tomar una de las dos alternativas sin titubeos, aquí se trata de escoger entre dos caminos claramente conocidos.

No existen términos medios en la coyuntura histórica actual. Señor presidente, estamos en sus manos.