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Editorial - 18 agosto, 2022

¿Por qué alcaldes y gobernador no combaten la corrupción?

El Banco Mundial en Informe sobre la capacidad de gobiernos locales, 19 de julio de 1.995, al escoger a nuestro municipio como ejemplo en 16 latinoamericanos valorando el ejercicio de nuevos alcaldes recientemente elegidos manifestó “En Valledupar el 78% de los encuestados dijeron que la administración había mejorado desde la elección popular de alcaldes (…)

El Banco Mundial en Informe sobre la capacidad de gobiernos locales, 19 de julio de 1.995, al escoger a nuestro municipio como ejemplo en 16 latinoamericanos valorando el ejercicio de nuevos alcaldes recientemente elegidos manifestó “En Valledupar el 78% de los encuestados dijeron que la administración había mejorado desde la elección popular de alcaldes (…) Casi el 70% indicaron que la administración local se esfuerza por realizar los proyectos al más bajo costo, y el 80% están dispuestos a contribuir con trabajo, materiales, o dinero a los programas públicos” .

¡Qué buen dato de la confianza que los vallenatos y su gobierno municipal se tenían, basada en la convicción de que la administración buscaba ahorrar al contratar las obras públicas! Cuánto no se han perdido en nuestras alcaldías y en la gobernación no solo en dinero sino en confianza.

Sin duda, la coima y los contratos a dedo se han apoderado del gobierno y la gente lo sabe. Aunque con resignación no encuentra la forma de salir de este estado de cosas. Así lo recordamos hoy en el Día Nacional de la Lucha contra La Corrupción.

Acá nuestros gobernantes, ni siquiera de anuncios tienen una política contra la corrupción, mucho menos la han convertido en parte de su ejercicio cotidiano, imbuidos de los peores valores éticos, – ensalzados por algunos sectores de la sociedad porque exhiben dinero y lujos. Les resaltarán su legado de vergüenza los descendientes y las nuevas generaciones. Tan distintos de los fundadores del departamento.

El 7 de marzo de 2017 EL PILÓN organizó el concurrido foro “El Cesar contra la corrupción”. Promovemos prácticas de buen gobierno y denunciamos el mal uso de los dineros públicos, sin pretender ser jueces ni fiscales. De esta manera nos unimos a la cruzada periodística de grandes medios nacionales, para informar sobre los actos de corrupción y para hacerle seguimiento a las grandes inversiones, como parte de la responsabilidad social del periodismo.

El pasado 4 de julio escribimos que “No podemos desenfocarnos de la ‘lucha contra la corrupción’, motor de las pasadas elecciones presidenciales y el que más ilusión de cambio generó. Compartimos esa visión extraída de la columna de Patricia Rincón Mazo, en El Tiempo, “La corrupción contraataca, ¿y ahora?”, donde afirma “que para hacer efectiva la lucha hay que profundizar en (1) qué se entiende por corrupción, la define como “el abuso de una posición de poder para obtener un beneficio particular”, inclinando su decisión a favor de alguien o sí mismos. (2) “aumentar la transparencia entendida como la capacidad de informar a los ciudadanos en lenguaje sencillo qué se gestiona desde la administración, incluidas las decisiones que se toman y los efectos esperados (…) el uso de los recursos, rendirles cuentas permanentemente y de forma incluyente, que sepan qué hace la administración, qué servicios presta, dónde se accede a ellos y quién atiende las necesidades. (3) promover procesos de participación”