3 diciembre, 2019

Poeta Diomedes Daza

Las brisas de la Malena envuelven a Patillal, según dice un historial que contaban las abuelas. La luna como una esquela en las noches se vía esplendente de poesía sobre el Cerro de las Cabras; germinaban las palabras en versos y melodías. II Entre nubes en racimos, entre trompos y cometas pasó la infancia el […]

            I

Las brisas de la Malena
envuelven a Patillal,
según dice un historial
que contaban las abuelas.
La luna como una esquela
en las noches se vía
esplendente de poesía
sobre el Cerro de las Cabras;
germinaban las palabras
en versos y melodías.
II
Entre nubes en racimos,
entre trompos y cometas
pasó la infancia el poeta
feliz rodeado de primos.
Detenido en los caminos
en las tardes de ambrosía
pensativo se veía
enamorando los versos
y buscaba en el universo
el néctar de su poesía

          III

Algunos lo distinguían
como gallero de talla
que se jugaba en la valla
la victoria y la agonía;
pero yo lo conocía
por sus fragmentos de sol,
era el poeta mayor
de esta tierra del Cesar;
yo siempre he de recordar
a mi amigo el escritor
IV
En una tarde de lluviosa
de tristeza y conmoción
su caballo el Faraón
prologaba la carroza.
La marcha llegó a la fosa
todos dijimos adiós,
su cuerpo allí se quedó
como un ángel celestial,
y su poesía universal
recordamos en su voz.