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Columnista
22 septiembre, 2022

¿Olvidamos al ingeniero ‘Fico’?

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Edgardo Mendoza Guerra

Si usted quiere divertirse o llorar, cada semana tiene un motivo en este país. Escoger el tema dependerá de su forma de ser, incluso de  lo que  entienda por felicidad. Es un compromiso, según “Desiderata”, nacimos para ser felices, es comprensible según Stamateas, el autor de ‘Gente tóxica’, que existen personas así, muy tóxicas, como […]


Si usted quiere divertirse o llorar, cada semana tiene un motivo en este país. Escoger el tema dependerá de su forma de ser, incluso de  lo que  entienda por felicidad. Es un compromiso, según “Desiderata”, nacimos para ser felices, es comprensible según Stamateas, el autor de ‘Gente tóxica’, que existen personas así, muy tóxicas, como esquivarlas o apartarlas es nuestro reto.

Las semanas pasadas se hizo viral que los únicos muertos que dan más vueltas, son los pollos en el tiovivo de ‘La Viña’ vallenata o la reina Isabel de ciudad en ciudad. Hoy los analistas se encargan de discernir el  discurso de Petro en la ONU, como el mejor del siglo. Para los contrarios, todo esto lo había dicho Uribe en su lenguaje paisa, incluso Duque también pero a su manera, otros algo más aterrizados advierten que el expresidente Santos lo afirmó de una manera más categórica, pero  Petro lo repitió de un contexto más lógico y elemental, incluso más comprensible, con su dosis de regaño y poesía. Vengo de un país de belleza ensangrentada, es casi un oxímoron. Pero la apuesta no consiste en eso, sino que hubiera dicho ‘Fico’ Gutiérrez, Macías, el ingeniero Rodolfo, ahí si estuviéramos alquilando balcones completos.

Quemar la selva amazónica, el pulmón del mundo por cultivar drogas, es una defensa de la vida, pero por la economía que produce el resultado de una guerra perdida en todos sus aspectos, llama la atención. Uno de los expresidentes, Pastrana dijo en twitter que era una vergüenza el discurso de Petro, lástima que  nadie recuerda que fue mandatario nacional  y está tan quemado como la misma selva. Pocos le paran bolas al  antiguo delfín, ni Fajardo que prefiere ballenas.

Si lo que prefieres es llorar, basta con mirar las inundaciones en los mismos lugares de siempre, los mismos damnificados de siempre, lo único que cambia es el color de los colchones, pues los anteriores se los llevó la corriente pasada. Los afectados van a los mismos lugares, colegios, estadios, piden las mismas cosas, agua, comida, frazadas, abrigos. En fin, en temas de inviernos estamos como las novelas repetidas, que ya conocemos el final, en este caso para volver a llorar.

Temas como la Selección Femenina de Fútbol, las cifras de la ministra de Minas, los celulares con planes pagos del Minjusticia, la novela de Piqué y Shakira, la película de la congresista Aida  Merlano, madre e hija, incluso el aumento de la gasolina y los vuelos a Venezuela perdieron su lugar en prensa de manera rápido. Hoy en Valledupar, por ejemplo, todo es Leandro Díaz. Silvestre apagó a la eterna reina inglesa.  ¿Acaso, quien recuerda a Francia Márquez en estos momentos? ¿Alguien recuerda la última cifra de inseguridad vallenata y la reconversión de los carromuleros que ya también se toman la plaza, como cualquier grupo de profesores por pago?

Es mejor olvidarlo todo, menos las ganas de conseguir empleo, si estamos en la lista y la mente de los buenos vallenatos que aún queda. Excepto la fe, todo está perdido.