18 noviembre, 2019

N-21

Es la fecha prevista para el Paro Nacional, cuya convocatoria tiene diversas motivaciones, todas ellas muy respetables, pero me voy a detener en las razones que personalmente me asisten, para sumarme a dicha manifestación. Protesto porque estoy hasta el cogote, con los niveles de inmoralidad en la función pública, con pérdidas calculadas en 50 billones […]

Es la fecha prevista para el Paro Nacional, cuya convocatoria tiene diversas motivaciones, todas ellas muy respetables, pero me voy a detener en las razones que personalmente me asisten, para sumarme a dicha manifestación. Protesto porque estoy hasta el cogote, con los niveles de inmoralidad en la función pública, con pérdidas calculadas en 50 billones de pesos al año, que se van por la cañería de la corrupción.

Protesto porque, me tiene muy contrariado el aumento de las tarifas de la energía en contraprestación al pésimo servicio prestado por Electricaribe, a todo lo largo y ancho de nuestra Costa Atlántica.

Protesto por la pesada carga tributaria en contra de la clase media, por injusta y desproporcionada, y por último, protesto por el absurdo asesinato de niños en operativos militares, en flagrante violación del D.I.H. Ahora bien, quiero dejar claro, que no soy un anarquista internacional, y menos, un terrorista, ni siquiera soy sindicalista.

Soy ante todo, un demócrata, pacifista, católico, apostólico y colombiano; un ciudadano en ejercicio del legítimo derecho a la protesta pacífica prevista en el artículo 37 de la Carta Política, cuya reglamentación se hizo exigible a las autoridades municipales en concurso con los Consejos Municipales y Distritales de gestión de riesgo, por virtud de la Ley 1801 de 2016 Código Nacional de Policía y Convivencia, artículo 48 y cuyo término para el efecto de regular la protesta pacífica expiró el pasado 20 de junio de 2019 (Sentencia de Inexequibilidad C-223/2017), pasando todas estas entidades incluido el Congreso, de agache, pues nunca se ha interesado por reglamentar el ejercicio de la protesta.

He tomado la decisión de movilizarme, y me complace contar con el apoyo de Carlos Vives, y la Iglesia Católica, que ante los graves problemas que afronta el país, saldrán a marchar.

Quiero igualmente expresar a mis lectores, que rechazo en términos absolutos, todo acto de vandalismo que pudiera enlodar la manifestación, pues considero que para expresar el inconformismo del pueblo colombiano, no es necesario acudir a las vías de hecho, bastante violencia nos ha dejado medio siglo de conflicto armado.

No deseo que mi amada Colombia, ocurran los desmanes que vienen ocurriendo en países vecinos, pues reitero, que para protestar no hace falta recurrir a la violencia. Por el contrario, lo que deseo es que el Gobierno Nacional habrá espacios de diálogo reflexivo, y escuche las necesidades de un pueblo que no se siente representado por sus gobernantes.

Por último, quiero invitar a la ciudadanía en general, para que salgamos a marchar este jueves 21 de noviembre y sentemos nuestra voz de protesta ¡Porque ya está bueno de tanta ignominia!

Nota de cierre: Nuestra recién remodelada plaza Alfonso López no cuenta con servicio de WIFI ¡Que horror!