16 septiembre, 2020

Marco Aurelio Antonino

Su vocación a imperator. El territorio de su gobierno. Sus preocupaciones intelectuales. La designación al cargo de emperador romano tuvo dos etapas. La primera por herencia, es decir, por designación recibida del emperador en funciones. En la segunda, la designación recaía en un líder de carrera política según el ” Cursus Honorum”. A Marco Aurelio […]

Su vocación a imperator. El territorio de su gobierno. Sus preocupaciones intelectuales. La designación al cargo de emperador romano tuvo dos etapas. La primera por herencia, es decir, por designación recibida del emperador en funciones. En la segunda, la designación recaía en un líder de carrera política según el ” Cursus Honorum”.

A Marco Aurelio le correspondió la división histórica de un antes y un después de él habiéndolo sido, conforme a la costumbre de la primera etapa. Pero la segunda realmente sólo ocurrió después de la designación de su hijo Cómodo como emperador.

A la sazón estaba de emperador el celebrado Adriano, oriundo de la Hispania, quien tenía como heredero a su hijo adoptivo Lucio Elio César, pero este murió en vida de aquel quien entonces nombró como heredero a Antonio Pío, con la condición de que adoptara a Marco Aurelio y a Lucio Cienio Cómodo los que por esa vía llegaron a ser emperadores conjuntos.

Este último también fungía como general habiendo muerto en una campaña militar en el año 169 d. c. razón por la cual Marco Aurelio restó como emperador único.

El imperio romano se conformó con conquistas militares anexando territorios. Hacia el gobierno de Marco Aurelio ya estaba consolidado un extenso territorio desde la isla Britania, la Palestina, Siria, Anatolia, la actual Turquía, en el Oriente; la Mauritania africana e Hispania en el occidente.

Con éxito, Marco Aurelio hubo de enfrentar militarmente al imperio de los Partos en el oriente, y a las hostiles tribus germánicas en el territorio central de la Europa actual, que constantemente amenazaban el territorio del limes romano.

Como intelectual fue defensor de los derechos humanos de los esclavos, de las viudas, de los menores de edad, de las justas reclamaciones interfamiliares y los derechos de sucesión.

El imperio romano había hecho de Grecia una provincia más, pero ella conquistó culturalmente a los romanos. De este vínculo surgió la cultura grecolatina, origen de la civilización occidental. En Grecia la filosofía y en Roma el derecho y la justicia…

La filosofía de las escuelas estoica y cínica fue de las primeras corrientes recepcionadas por los romanos y así fue como desde joven Marco Aurelio abrazó el pensamiento y los postulados de la filosofía estoica primeramente y después los de otras escuelas.

Justamente a Marco Aurelio lo recuerda la historia exaltándolo como un pensador filósofo cuyas enseñanzas templaron su carácter y lo hicieron un emperador excepcional que le permitió ser un gobernante ejemplar y coherente con sus principios filosóficos, según los cuales la moral debía de estar por encima de la política y no al revés como generalmente había ocurrido con tantos mandatarios, y sucede. Este es su gran legado para los gobernantes del mundo, que realmente ha servido para nada.

En mi próxima columna aspiro referirme a otro emperador ejemplar de la cosecha de los hombres que sí saben para qué es el poder político, Carlo Magno. No como el colombiano jurista y expresidente Darío Echandía quien no sabía para qué es el poder, y por eso se preguntó alguna vez: ¿el poder para qué? Desde los montes de Pueblo Bello.