5 noviembre, 2018

Los datos personales. La nueva fiebre del «​oro digital»​

Hoy en el mundo actual se habla de estrategia digital. De una estrategia que según muchos analistas y académicos, lo que busca es capitalizar mejores experiencias en los clientes, por las cuales éstos están dispuestos a pagar. Se dice por parte de los académicos del MIT (Weil & Woerner, 2018) que las ventajas competitivas en […]

Hoy en el mundo actual se habla de estrategia digital. De una estrategia que según muchos analistas y académicos, lo que busca es capitalizar mejores experiencias en los clientes, por las cuales éstos están dispuestos a pagar. Se dice por parte de los académicos del MIT (Weil & Woerner, 2018) que las ventajas competitivas en el entorno digital se alcanzan de cuatro formas: por contenido, por plataforma, por experiencias del clientes o por una combinación de las tres anteriores.

Si esto es así, estamos en un escenario donde cada vez más, las tecnologías y los algoritmos estarán más cerca de nuestros gustos y comportamientos para tratar de pronosticar nuestros siguientes pasos, o posiblemente moldear hasta nuestros agrados y preferencias. En todo caso, estamos en un espacio donde nuestros datos personales, eso que nos define como personas, comienzan a ser utilizados por otros para beneficio de grandes negocios y operaciones de transnacionales en el tratamiento y uso de estos datos (Cano, 2016).

Con esto en mente, si sabemos que el mundo y los negocios demandan cada vez más “datos personales”, debemos estar atentos a reservar los espacios pertinentes para hacer consciente nuestro actuar en el contexto digital. Mientras menos consciente seamos de lo que compartimos y navegamos, mayor se la capacidad de perfilación, análisis y moldeamiento que tendrán los terceros sobre nuestras acciones en internet. Cuando más sea la consciencia sobre este tema, mayor selectividad y menos exposición de nuestra intimidad podrá ser usada de forma inadecuada por terceros, bien con intenciones legítimas o no.

Así las cosas, los datos personales, establecen el nuevo “oro digital” que las multinacionales quieren explotar y conseguir, habida cuenta que allí con sus potentes motores de analítica de datos, puede establecer patrones y tendencias que pueden terminar imponiendo condiciones para que los clientes se orienten y prefieran un producto sobre otro. Es nuestro deber y reto, hacer evidente la responsabilidad digital empresarial que tienen hoy las empresas modernas y aumentar el compromiso personal con el uso y tratamiento de los datos (Cooper, Siu & Wei, 2015).

Cuando los datos personales son tratados con “dignidad digital”, esto es mediados por la transparencia y consentimiento de sus titulares, indicando las finales pertinentes y la manera como de igual forma será retribuida la persona por este uso, estamos en un momento único de la dinámica de internet, donde es posible que tanto las empresas, los gobiernos, las personas y las instituciones de buenas prácticas, balancean sus intereses para privilegiar el reconocimiento de la persona y su condición de ciudadano digital o de la red.

No podemos darle la espalda a la guerra indiscriminada que actualmente libra la protección de datos, cuando sabemos que éstos mal utilizados se convierten en armas estratégicas y tácticas para generar inestabilidad a nivel global. Casos como la brecha de seguridad de datos médicos en Singapur para tener acceso a la historia clínica de su primer ministro (Merino, 2018), el manejo de la opinión a través de Facebook para privilegiar a un candidato en un proceso electoral, como ha sido el caso de Estados Unidos de América (Martínez, 2018), y ahora en Brasil, y el uso de noticias falsas sobre personalidades de nivel global para crear incertidumbre, son casos que deben llamar la atención y darle el sitio preferente al gobierno y gestión de los datos personales .

Si bien lo digital es una oportunidad para crear nuevas condiciones y experiencias que potencien la creatividad e innovación, muchas de ellas estarán basadas en el tratamiento de datos personales, por tanto, es un mandato, no solo de nivel personal como derecho individual, sino obligación a nivel gubernamental, que la privacidad y la seguridad se conviertan en ese factor diferenciador que genere una impronta de confianza digital en los clientes, de tal forma que el respeto por la autodeterminación informática sea una exigencia y un legado de todos los que aspiren a dejar una huella en esta era digitalmente modificada.

Por tanto, la responsabilidad digital empresarial será la nueva frontera que las organizaciones deben entender. Si bien habrá cada vez más oportunidades para concretar nuevos productos y servicios basados en las características biométricas, comportamientos y datos de las personas, de igual forma deberá ser la responsabilidad y deferencia que tanto las empresas, como sus aliados estratégicos deben tener con esta información, para que así se pueda generar un ecosistema digital que sea incluyente, respetuoso y garante de los derechos digitales de los individuos y abierto e innovador para los fines de los negocios.

En resumen, todos aquellos que quieran ser protagonistas de este momentum de innovación y desarrollo tecnológico en el mundo, en medio de fuerzas que quieren controlar, vigilar, manipular, agredir y alterar la dinámica de una sociedad digital y tecnológicamente modificada, sabrán que estarán luchando contra inestabilidades e inciertos que posiblemente los tomarán por sorpresa y que demandarán su mejor capacidad de resiliencia. Luego, así como la tecnología abre posibilidades para grandes logros, igualmente nos enfrenta a importantes retos donde todos al final podemos ser víctimas de sus abusos.

Recuerde como afirmó en su momento uno de los expertos en seguridad más importantes, el Dr. Dan Geer: “Una tecnología que puede darte todo lo que quieres, es una tecnología que puede quitarte todo lo que tienes” (Schneier, 2018, p.217).

Referencias

Cano, J. (2016) Privacidad en era de la monitorización y la vigilancia: Un marco conceptual de protección de datos personales. ISACA Journal. 4. Recuperado de: https://www.isaca.org/Journal/archives/2016/volume-4/Pages/privacy-in-the-era-of-monitoring-and-surveillance-spanish.aspx

Cooper, T., Siu, J. & Wei, K. (2015) Corporate digital responsibility: doing well by doing good. Accenture Report. Recuperado de: https://www.accenture.com/us-en/insight-outlook-doing-well-doing-good

Martínez, J. (2018) EE.UU. demuestra manipulación electoral a través de Facebook. Vanguardia.com. Recuperado de: http://www.vanguardia.com/mundo/tecnologia/433061-eeuu-demuestra-manipulacion-electoral-a-traves-de-facebook

Merino, M. (2018) Singapur sufre la peor brecha de datos privados de su historia. TicBeat Magazine. Recuperado de: http://www.ticbeat.com/seguridad/singapur-sufre-la-peor-brecha-de-datos-privados-de-su-historia/

Schneier, B. (2018) Click here to kill everybody. Security and survival in a hyper-connected world. New York, USA: W. W. Norton & Company.

Weill, P. & Woerner, S. (2018) What’s your digital business model? Six questions to help you build the next-generation Enterprise. Boston, Massachussetts. USA: Harvard Business Review Press.

Jeimy J. Cano M., Ph.D, CFE. CICA.