30 junio, 2020

Lo multiplicado por cero da cero, las matrículas y sus cálculos. El todos ponen

Según los pronósticos más pesimistas, cerca del 50 % de los estudiantes de la Universidad Popular del Cesar, UPC, desertarían para el segundo semestre académico del 2020. El panorama para las otras cuatro universidades asentadas en el Cesar no es diferente.

Según los pronósticos más pesimistas, cerca del 50 % de los estudiantes de la Universidad Popular del Cesar, UPC, desertarían para el segundo semestre académico del 2020. El panorama para las otras cuatro universidades asentadas en el Cesar no es diferente.

Cabe señalar que el Cesar cuenta con una población de al menos 25.000 estudiantes de educación superior, divididos en cinco centros universitarios públicos: la UPC, la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD; Universidad del Magdalena, Unimagdalena; Universidad de Pamplona y Universidad Industrial de Santander, UIS. De esos, casi  17.000 cursan carreras en la alma máter del Cesar.

El gobernador del Cesar, Luis Alberto Monsalvo, puso sobre la mesa una propuesta. De Sisbén 1 y 2 hay alrededor de 12.553 estudiantes en la UPC, cuya matrícula tiene un valor individual promedio de $920.501. El valor  total de las matrículas para los 12.553 estudiantes sería de $11.555 millones.

Bajo ese valor, el gobernador puso sobre la mesa la idea del ‘todos ponen’. Primero, señaló que con el descuento del 20 % de la UPC se descontarían $2.311 millones, y el valor a pagar quedaría en $9.244 millones.

Allí entraría la Gobernación del Cesar a aportar $5.750  millones por la estampilla pro UPC y del fondo de Fedescesar.  Sin embargo, ese aporte ha sido cuestionado porque es similar al que se venía destinando antes de la pandemia, además que los recursos de la estampilla pro universidad ($3.500 millones) no son aportes del departamento.

El alcalde de Valledupar Mello Castro dijo que las condiciones financieras del municipio lo llevan a aportar $300 millones, cifra que podría elevarse un poco más sin llegar a los $400 millones. Con ese panorama, el llamado es a las diferentes autoridades claves en este desafío: es necesario sentarse a dialogar y buscar soluciones que permitan unir fuerzas y evitar la deserción, porque una deserción de las universidades públicas de casi 10.000 estudiantes sería una tragedia.

Hay que hacer el sacrificio, hay que aportar algo más, tanto la UPC, las alcaldías municipales y por supuesto la Gobernación. Si no se impide esta deserción muchas inversiones posteriores pro empleo, desarrollo, competitividad, seguridad, seguramente caerán en saco roto porque no hay duda de que la educación es el primer paso para el desarrollo. Además, bastante sacrificio ha puesto la juventud obligada a mantenerse en casa por el confinamiento, como para que ahora también pierda la oportunidad de seguir formándose profesionalmente.

Esos esfuerzos lo vienen haciendo todas las universidades públicas y una parte está dando el fondo del Ministerio de Educación. Ya la Universidad del Magdalena va bastante avanzada y allá no son en ese rango 12 mil sino casi 20 mil estudiantes.

Se ha propuesto que se tome el 50 % de la sobretasa del ACPM que el Gobierno nacional dada la emergencia autorizó disponer a las gobernaciones. He ahí una fuente adicional a las de las estampillas que ha propuesto el gobernador Monsalvo.  El criterio debe ser todos ponen.

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