5 mayo, 2019

La relación entre el desempleo y la pobreza en Valledupar

A excepción del año 2016, los indicadores de pobreza y desempleo crecen a la par. A continuación, un análisis de esa situación.

La informalidad en la ciudad es del 59 %, según el último resultado.

Foto: Joaquín Ramírez.

Desde el 2011 no se registraba una cifra de pobreza monetaria tan alta en Valledupar como la del 2018, que terminó en un histórico 34,3 %, cifra publicada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, Dane, este viernes 3 de mayo.

Para el 2011 alrededor del 37 % de los vallenatos se consideraba pobre. Pero desde ese año la gráfica de la pobreza en la capital del Cesar empezó a decaer compaginada con los resultados del país, y por supuesto, con los buenos resultados en materia laboral.

La mendicidad es una de las primeras conclusiones de la pobreza. Foto: Joaquín Ramírez.

En esa tendencia se mantuvieron los resultados hasta el 2014. En ese momento, según el Dane la pobreza se había reducido en Valledupar hasta el 27 %, algo así como 10 puntos porcentuales en tres años; por su lado el desempleo se mantenía en un dígito.

Desde entonces, con la alteración del 2016 donde se redujo la pobreza, los resultados de desempleo y pobreza crecieron en Valledupar de forma constante.

Empezando en el 2015 en la ciudad se registró una pobreza del 30 % y el desempleo escaló al 9,7 %. Caso particular fue el año siguiente: en el 2016 el desempleo llegó por primera vez a dos dígitos después de varios años ubicándose en un 11,8 %, pero, paradójicamente, la pobreza se redujo al 25 %.

PRESIÓN AL MERCADO LABORAL

En medio de la crisis hay varios protagonistas, pero sin duda, se señala la presión sobre el mercado laboral de migrantes venezolanos, muchos de ellos en condiciones de pobreza. Y es que la crisis en el vecino país condicionó la entrada de un aproximado de 25.000 venezolanos y el retorno de más de 10.000 colombianos a la capital del Cesar.

La informalidad en la ciudad es del 59 %, según el último resultado. Foto: Joaquín Ramírez.

Pero la migración no es el único factor. Durante el 2016 y 2017, la construcción, el mayor generador de empleo junto al comercio, presentó una desaceleración que implicó la reducción de la mano de obra.

En el 2017 los cambios negativos fueron mayores y compaginados: ambos aspectos empezaron a marcar puntos altos. El desempleo creció en Valledupar hasta el 13 %, cifra récord en una ciudad que desde hace una década venía manejando un solo dígito. Pero el mayor golpe fue el aumento de ocho puntos porcentuales en la pobreza, pasando del 25 % del año anterior a un 33,4 % en el 2017.

Dentro de esa crisis en el desempleo, Valledupar ha ido en contravía del promedio nacional. En el 2014 la ciudad mantenía el promedio de desempleo en una cifra (9,5 %) y la diferencia con el promedio nacional no alcanzaba el punto. En ese año, la capital del Cesar era la séptima ciudad con menor desempleo del país y superó solo por 0,4 % el promedio nacional de 9,1 %. A los pocos años, la cifra de desempleo nacional se mantuvo en un digito o no superó el 11 %, contrario a Valledupar que llegó a dos dígitos hasta el récord reciente de 14,8 % del año pasado.

POBREZA Y DESEMPLEO RECORD

Y con la llegada del 2018, se mantuvieron los resultados negativos. La pobreza retornó a cifras que no se registraban en la ciudad desde hace siete años. Ese 34.4 % debe ser analizado junto al 14,8 % del desempleo.

“La participación en el mercado laboral es determinante a la hora de explicar variaciones en la incidencia de pobreza debido a que la principal fuente del ingreso de los hogares proviene de los salarios. En consecuencia, aquellos que se encuentran desocupados presentan tasas de pobreza relativamente más altas con respecto a los ocupados”, señala un estudio del Banco de la República llamado ‘Análisis de la Pobreza y Condiciones de Vida en Valledupar’.

Pero el problema no es solamente la cantidad de desempleados. A lo anterior se suma el nivel de informalidad. Según el Dane, en el primer trimestre del 2019, el 59,1 % de las personas ocupadas en Valledupar son informales. Por eso, la capital del Cesar es la quinta ciudad entre 23 ciudades y áreas metropolitanas con mayor informalidad, siendo la primera Cúcuta con el 69,4 %.

El estudio concluye que “la pobreza en Valledupar es un tema que requiere atención prioritaria, ya que entre 2014 y 2016 la ciudad experimentó un deterioro en las condiciones de vida de sus habitantes, tanto en términos de ingresos como de oportunidades. Este aumento en pobreza ubicó a Valledupar como una de las capitales más pobres del país”. En ese sentido, se puede determinar que la creación formal de empleo influye en la reducción de la pobreza.

Por: DEIVIS CARO DAZA / EL PILÓN